- Antony y Ez Abde brillan en la última noche europea de enero.
- El Betis se ‘salta’ los playoffs y vuela hasta los octavos.
Noche europea. La última (de la fase de liga) en el Estadio de La Cartuja. Con nubes, viento, agua… y fútbol. Un cierre a la altura de lo exige la competición. Y con mucho, muchísimo, en juego. Así saltaron al césped Real Betis y Feyenoord.
Antony y Abde, puro Betis
Sonó el silbato del colegiado y comenzó a rodar el balón por La Cartuja. Y lo hizo con los de Van Persie apretando al Real Betis. Con presión alta y alguna llegada, aunque la primera de los verdiblancos acabó en el fondo de la red: Ez Abde remató a placer un centro. Pero el VAR entró y lo anuló por una falta previa de Antony. 0-0 de nuevo.
Y la realidad es que al Betis lo levantaron el propio marroquí y Antony. El brasileño, pese a sus molestias en el pubis, volvió a mostrar su mejor nivel. Aquel que le convierte en un jugador extremadamente diferencial. Así fue. Recogió un balón suelto de Chimy Ávila en la frontal y le quitó las telarañas a la portería. Golazo. Y de parado. 1-0 y a seguir remando.
Porque el Betis demostró querer la Europa League. Y el primer paso era cerrar su clasificación entre los ocho primeros. Ante los ataques aleatorios pero peligrosos de un Feyenoord que se topó una y otra vez con un gran Pau López, los verdiblancos volvieron a dar un golpe sobre la mesa en el marcador. Tras un gol anulado a Chimy por falta clara, Ez Abde, a pase de Antony, hizo estallar de alegría a La Cartuja. El marroquí y el brasileño. El león y la cabra. El 2-0. El Betis.
Ya en la recta final, Cyle Larin anotó para acortar distancias, aunque lo hizo tras un fuera de juego de su compañero. Sin tiempo para más, Nikola Dabanovic señaló el final de una primera parte que necesitaban, y mucho, todos los béticos.
Susto menor
Volvieron los protagonistas al césped… y con ellos una segunda mitad que se fue envenenando con el paso de los minutos. Y eso que el Betis mostró, durante la mayoría del tiempo, una cara madura. De equipo que, ya sí, está educado en Europa. Con todo lo que conlleva eso.
Pero falló quien les salvó en la primera mitad. Pau López, que estaba haciendo un gran partido, realizó una salida en falso que le dejó ‘en bandeja’ el gol a un Tengsted que se inventó un disparo desde fuera del área que enfrió a toda La Cartuja.
Desde esas mismas gradas se luchó para evitar que ese gol, el 2-1, pudiese provocar un crecimiento del Feyenoord. Pese a una entrada ‘pobre’ para lo que nos tiene acostumbrados este Betis (aunque normalizar que se superen los 40.000 aficionados es algo al alcance de muy pocos), los aficionados verdiblancos auparon a los suyos y cambiaron el partido. Sobre todo en un descuento con algún que otro susto (sin demasiado peligro) que hizo recordar males pasados.
Aún así, el Betis se mantuvo fuerte. Aguantó las últimas intentonas de los neerlandeses y, tras el pitido final, selló la quinta plaza en la fase liga de la Europa League. Objetivo cumplido. A descansar del viejo continente hasta los octavos de final.
Real Betis
Sevilla FC



















