- El defensor verdiblanco completó la actuación más sólida del curso en un escenario de máxima exigencia
El Real Betis Balompié vivió el pasado mes de abril una de esas tardes que marcan una temporada. La derrota ante el Villarreal en el Benito Villamarín dinamitó gran parte de las opciones de poder entrar en Champions y dejó, además, una consecuencia aún más dolorosa, la grave lesión de Diego Llorente, uno de los pilares defensivos del equipo de Manuel Pellegrini.
El central madrileño sufrió una importante lesión tendinosa en el isquiotibial izquierdo que le obligó a pasar por quirófano. La operación, en la que se realizó la reinserción de los tendones afectados, le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante más de cuatro meses, despidiéndose de lo que le restaba a la anterior campaña y comprometiendo incluso su presencia en el inicio de la actual temporada.
El regreso no fue sencillo. Como suele ocurrir tras lesiones de este calibre, Llorente tuvo que convivir con pequeños contratiempos físicos que ralentizaron su vuelta a la normalidad. No pudo reaparecer a finales de agosto, tuvo que debutar en septiembre y, tras 45 minutos, volvió a caer lesionado, permaneciendo casi dos meses más fuera de combate. Desde entonces, su participación había sido intermitente y apenas sumaba tres titularidades en LaLiga… hasta este fin de semana.
Estadísticas de Diego Llorente en el Atlético de Madrid – Betis
En el Metropolitano, en su cuarta aparición como titular en la competición doméstica, Diego Llorente volvió a ofrecer la versión que tanto había echado de menos el Real Betis. Formando pareja con Natan, se mostró contundente, seguro en la anticipación y firme en los duelos, ayudando a frenar las embestidas de los colchoneros, que llegaban lanzados tras el triunfo copero. Sus números, de hecho, reflejan la importancia que tuvo en el encuentro: 14 despejes, cuatro duelos ganados, una recuperación y un centro bloqueado.
Ninguna acción le sacó del choque, ni sus enganchones con Baena, ni la desafortunada jugada en la que se introdujo el balón en su propia portería, lance del juego que finalmente terminó siendo anulado por un fuera de juego de Antoine Griezmann tras la revisión del VAR. Para el ‘Ingeniero’ y su cuerpo técnico, el partido que hizo el madrileño fue una gran noticia, dado que haber superado la barrera de los 1.000 minutos a este nivel supone haber superado el calvario físico de una vez por todas.
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