- El canterano del Sevilla repasa su paso por la cantera, su regreso al filial y el impactante episodio que vivió en el derbi del palo
Antonio Zarzana guarda un recuerdo especial de su etapa en la cantera del Sevilla Fútbol Club. El extremo jerezano, formado durante años en las categorías inferiores de la entidad hispalense, destaca la preparación que reciben los jugadores desde edades tempranas y cómo ese trabajo facilita el salto a categorías superiores, comenta cómo fue su llegada al primer equipo y también recuerda lo que sintió en el famoso derbi del palo, todo ello en una entrevista exclusiva concedida a Zona Mixta.
«El Sevilla te prepara muy bien desde pequeño en todos los aspectos, tanto a nivel mental como físico», explica. El futbolista recuerda que esa formación integral permite que los cambios de etapa no resulten tan bruscos para los jóvenes talentos y asegura que eso se debe a los grandes entrenadores y preparadores que hay en los equipos base del cuadro nervionense.
Regreso al filial del Sevilla y ascenso
Tras sus experiencias fuera del conjunto de Nervión, Zarzana regresó al filial sevillista con la intención de reivindicarse. El extremo, de hecho, reconoce que aquella vuelta fue también un proceso de aprendizaje personal. «Volver a Sevilla me sirvió para aprender, para tener una especie de cura de humildad y para volver a valorar realmente lo que quería», afirma. A pesar de tener la posibilidad de volver a salir en verano, decidió quedarse y demostrar que podía volver a ser importante dentro del equipo.
La apuesta terminó dando sus frutos, ya que el Sevilla Atlético firmó una gran temporada que culminó con el ascenso, un momento que Zarzana recuerda con enorme emoción. «Cuando conseguimos ese ascenso fue algo muy especial. Recuerdo que me tiré al suelo y lloré de felicidad. Después de tantos años de esfuerzo, fue como la recompensa a todo el trabajo», relata. Además, el atacante también destaca el ambiente del vestuario durante aquella campaña porque fue uno de los mejores que ha vivido a lo largo de su carrera.

Llegada al primer equipo
Durante su etapa en el club, Zarzana también tuvo la oportunidad de vivir de cerca la dinámica del primer equipo del Sevilla FC. Sin embargo, reconoce que en aquel momento no era plenamente consciente de la magnitud de lo que estaba viviendo. De hecho, el protagonista de esta historia asegura que si esa época la viviese ahora la afrontaría de otra manera porque la madurez es algo que se va aprendiendo con el tiempo.
Recuerdo derbi del palo
Uno de los momentos más llamativos que vivió fue el famoso “derbi del palo”. Aquel encuentro, que se disputó ante el Real Betis en el Benito Villamarín, tuvo que suspenderse por el lanzamiento de un objeto desde la grada. El palo que se tiró terminó impactando en la cabeza de Joan Jordán y el futbolista recuerda aquel episodio como una situación completamente surrealista. «Estábamos jugando por la noche y de repente nos dijeron en el vestuario que el partido quedaba suspendido. Nos fuimos a casa y parecía que todo había terminado», comenta.
Sin embargo, a la mañana siguiente recibió un mensaje que le citaba en la Ciudad Deportiva porque el encuentro se reanudaría. «Recuerdo levantarme y pensar: ‘¿Qué está pasando?’. La verdad es que no me lo creía», expresa. Finalmente, el choque se terminó disputando ese mismo día por la tarde, una decisión que el futbolista considera precipitada porque según él: «Pasar de jugar por la noche a retomarlo en menos de 24 horas me parece complicado. Quizá habría sido mejor esperar un poco más».
Los límites de la rivalidad entre Sevilla y Betis
Más allá de lo deportivo, Zarzana reflexiona sobre lo ocurrido aquella noche y considera que se cruzó una línea que no debería sobrepasarse nunca en el mundo del fútbol. «Ninguna afición debería lanzar nada al campo. Nosotros estamos ahí para jugar y hacerlo lo mejor posible por nuestro equipo y por nuestra gente», subraya. El extremo reconoce que la rivalidad entre ambos equipos forma parte de la esencia de la ciudad, pero insiste en que debe mantenerse dentro de ciertos límites. «Es algo bonito que mantiene viva la pasión por el fútbol, pero hay situaciones que no deberían ocurrir», explica.
En este sentido, también se acuerda de la figura de Joan Jordán, protagonista involuntario de aquel episodio. «La gente habló mucho de lo que pasó, pero hay que ponerse en su lugar. Tiene familia, tiene hijos y también sufre. Más allá del golpe, la tensión y la ansiedad que se generan en ese momento son muy difíciles de gestionar», concluye.
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