- Pasó claramente por encima (4-0) de un Panathinaikos sin apenas argumentos.
- Amrabat, Cucho y Ruibal lideran una goleada histórica del Betis, que Antony y Abde coronaron.
Suena. Huele. Siente. Europa. Eso es. Jueves de Europa. De fútbol. Con mayúsculas. De final. Aunque sean octavos. De historia. De Betis. Todo eso, en La Cartuja. En un día histórico. Para contar. Para vivir. Para la UEFA.
El Betis despertó
Sonó el silbato… y rodó el balón en La Cartuja. El Betis, según el plan de Manuel Pellegrini -Rafa Benítez erró dejando caer que jamás cambia, pues salió con dos delanteros-, a morder al Panathinaikos. Y eso que la primera, la más clara, fue para los griegos: mano a mano de Pellistri ante Pau López. Muy mal disparo. Nada. Sigan.
O, mejor dicho, cambien de marcha. Porque así lo hizo un Betis que vio cómo Cucho Hernández estaba empeñado en cambiar el guion de la eliminatoria. El colombiano comandó una contra a los ocho minutos de partido que acabó en nada, pero él mismo se encargó de recuperar y disparar desde lejos del área. A la madera… y a las botas de un Ruibal que fue el más listo de una clase con muchos suspensos: toda la defensa griega. 1-0. Explotó La Cartuja.
Aunque más lo hacía cada vez que tocaba la bola el discutidísimo Sofyan Amrabat. El jugador que le rompe el techo de cristal en Europa al Betis. A aquel equipo ‘que no primó’ por encima de su selección en el año más importante de Marruecos. A ese conjunto que puso por encima de la eliminatoria con un trallazo desde lejos que ni olió Lafont. 2-0. Explosión, traca final… y a vestuarios. Despertó.
Goleada y cuartos
Y volvió a rodar. Y de qué forma. En La Cartuja, con su gente a tope… y respondiendo en el campo. Así salió el Betis a la segunda mitad. En menos de diez minutos, su ventaja, en vez de aminorarse, aumentó para casi sentenciar una eliminatoria sin apenas historia: el Cucho volvió a demostrar que es un buen delantero para Europa. 3-0. El pase se lo dio un magnífico Aitor Ruibal. De sobresaliente. Se llevó poco después la ovación de toda La Cartuja, que supo reconocer la labor de un auténtico soldado de la causa verdiblanca.
Los minutos fueron pasando y la fiesta fue total. Antony se sumó tras una imponente jugada entre Cucho y Abde. 4-0. Hasta la ola se hizo en una Cartuja a rabiar. Cumplieron en la grada con lo que requería la vuelta de los octavos de final. También en el Betis, en el césped. Toda una simbiosis que fueron suficiente para derrocar a un Panathinaikos casi sin argumentos técnicos para superar la eliminatoria.
Y final. Con Antony pudiendo redondear la noche con un doblete y una correspondiente manita que no acabaron llegando… y toda La Cartuja entregada. 4-0. Golpe sobre la mesa. A Braga.
Real Betis
Sevilla FC


















