- El director deportivo ha pasado de mostrarse feliz a admitir que está jodido por la situación actual
El fútbol no entiende de promesas a largo plazo cuando los resultados aprietan. Y si hay una figura que ejemplifica el brusco cambio de escenario en el Sevilla Fútbol Club es la de Antonio Cordón. De la confianza y el optimismo con el que arrancó el curso a la crudeza de sus últimas declaraciones, el director deportivo ha vivido en primera persona el deterioro de un proyecto que no ha cumplido las expectativas.
Al inicio de temporada, Cordón transmitía tranquilidad. Se mostraba convencido del rumbo marcado, satisfecho con la planificación deportiva y respaldando una idea que debía devolver estabilidad a la entidad. Sin embargo, con el paso de las jornadas, la realidad ha sido muy distinta. El equipo no ha encontrado regularidad, se ha instalado en la zona baja de la tabla y ha evidenciado problemas estructurales que han terminado pasando factura.
El punto de inflexión llegó tras la derrota ante el Valencia en el Ramón Sánchez-Pizjuán. A partir de ahí, el discurso público cambió. En la presentación de Luis García Plaza como nuevo entrenador, Cordón dejó una imagen muy diferente a la de meses atrás: «Estoy jodido». Una frase que resume el clima actual en Nervión y que evidencia hasta qué punto la situación ha desbordado las previsiones que se hicieron el pasado verano.
Salida de Almeyda del Sevilla
La destitución de Matías Almeyda es, en parte, consecuencia directa de ese desajuste entre expectativas y realidad. El técnico argentino fue una apuesta personal del director deportivo, pero ni su propuesta ni los resultados han terminado de convencer en un contexto cada vez más exigente. El equipo ha mostrado fragilidad defensiva, falta de consistencia y una preocupante cercanía a los puestos de descenso. De hecho, a falta de nueve jornadas para que finalice, tres puntos son los que separan al Sevilla FC del descenso.
Plantilla del Sevilla
Tampoco ha ayudado el rendimiento irregular de varios fichajes, llamados a dar un salto de calidad que no se ha terminado de producir. La limitación económica ha condicionado la confección de la plantilla, pero en el balance final, el cuadro nervionense no ha conseguido construir un bloque competitivo capaz de sostenerse en Primera División con solvencia.
El contraste entre el Cordón del inicio de temporada y el actual es evidente. De un proyecto que aspiraba a asentarse a medio plazo, se ha pasado a una lucha urgente por la permanencia, con decisiones precipitadas y la necesidad de reaccionar a contrarreloj. Ahora, con García Plaza al mando, el club busca un giro inmediato que permita enderezar el rumbo. Mientras tanto, las palabras del director deportivo reflejan más que nunca el sentir de una entidad que ha pasado de la esperanza al desencanto en cuestión de meses porque en Nervión, el margen de error ya no existe.
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