- El penalti señalado a Carmona eleva a nueve las penas máximas en contra esta temporada
La contundente derrota del Sevilla Fútbol Club en Son Moix (4-1) no admite justificación que valga, tal y como ha indicado Matías Almeyda alguna que otra vez. El cuadro nervionense fue superado por un Mallorca que, sumando lo ocurrido en la ida del Ramón Sánchez-Pizjuán, deja un demoledor global de 7-2 a favor de los mallorquines.
Un resultado que agrava la delicada situación que atraviesa la entidad hispalense, aunque es cierto que el inicio del encuentro estuvo marcado por una acción polémica. El primer golpe de los locales llegó desde el punto de penalti. Vedat Muriqi adelantó a su equipo tras una pena máxima señalada a instancias del VAR por una acción que cometió José Ángel Carmona sobre Jan Virgili.
El colegiado del encuentro, César Soto Grado, no apreció infracción en directo, pero fue avisado desde la sala VOR por Pablo González Fuertes para revisar la jugada. Después de observar el suceso en el monitor, el árbitro reconsideró su decisión inicial al interpretar que el defensor sevillista podía haber retirado el pie, señalando finalmente el penalti sin amonestar al canterano.
La acción abrió una herida que el Sevilla FC no supo cerrar y que terminó convirtiéndose en una noche negra para los pupilos del técnico argentino, ya que los hombres del ‘Pelado’ volvieron a verse penalizados por un error defensivo. Un fallo que se suma a una larga lista de jugada que han provocado que el conjunto de Nervión se deje varios puntos por el camino.
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