- Algunos aficionados béticos entraron al campo con la media hora de juego ya disputada
- En la zona local, los desplazados se vieron obligados a deshacerse de sus pertenencias
Los más de 2000 béticos que se desplazaron a Braga para animar a su equipo en una cita histórica para el club ofrecieron una definición perfecta de la palabra ‘afición’. Una vez dentro, las gargantas béticas hicieron de la zona visitante de ‘A Pedreira’ una versión de La Cartuja. Sin embargo, los momentos previos al inicio del encuentro han estado marcados por una serie de deficiencias por parte de la policía portuguesa a la hora de atender a los visitantes. Unas irregularidades que han obligado al Betis a elevar una queja a la UEFA por el trato a sus aficionados, según ha informado Mundo Deportivo.
Incluso, los últimos béticos en entrar se perdieron la primera media hora de juego por culpa de los extensos controles policiales, que provocaron grandes retenciones, pese a que las puertas del estadio se abrieron a la afición visitante una hora antes del inicio del partido, es decir, estuvieron alrededor de una hora y media esperando desde que se les empezó a permitir entrar. En relación con esto, las autoridades competentes aumentaron los controles de acceso al incautar más de veinte bengalas.
Obligados a deshacerse de sus pertenencias
De esta manera, en una tarde histórica para el Betis en lo deportivo, para su afición ha sido el escenario de una serie de maltratos y tiempos de espera eternos, según ha informado Diario de Sevilla. Así, ante los tres controles policiales previos a la entrada, los béticos tuvieron que soportar una larga espera en una serie de escaleras inclinadas que no presentaban ninguna facilidad para minusválidos, lo que obligó a los desplazados más mayores a avanzar con el apoyo del resto de los béticos allí presentes.
Eso en la zona visitante, pero respecto a los béticos que consiguieron una entrada en otra parte del campo y que, por lo tanto, tuvieron que entrar por otra puerta, no se encontraron con más facilidades. Los desplazados en zona local se vieron obligados a deshacerse de sus pertenencias identificativas del Real Betis, ante las insistencias de las autoridades locales: «Vais a tener que tirarlo para entrar». Así, muchos accedieron sin camiseta.
Del mismo modo, con su queja, el Betis busca que este tipo de incidentes no se vuelvan a repetir y que se lleven a cabo las medidas que la UEFA considere oportunas. Además de conocer los motivos de dichas incidencias.
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