- Simeone le encaja otra victoria de sobresaliente a Pellegrini.
- El Betis, impotente ante un Atlético sublime
Baño rojiblanco
Había ambiente de final en La Cartuja. Casi 70.000 aficionados. Auténtica locura. Pero la locura verdiblanca duró poco. Nada más echó el balón a rodar, la realidad actual de los dos equipos salió a flote. El Atlético de Simeone comenzó un auténtico baño. Táctico, físico y mental. Se veía venir desde el mismísimo inicio, donde un Betis extremadamente pasional sucumbía una y otra vez al dominio rojiblanco.
Y, de esta forma, no tardó en llegar el primero de los visitantes. Lo metió Hancko, que era la marca de Deossa, en un desajuste defensivo -otro más esta temporada- en un saque de esquina del Atlético. 0-1. Y si con la igualdad en el marcador el partido estaba siendo favorable para los de Simeone, mucho más yendo por delante. Porque jugó con los tiempos, y con el Betis, como quiso. Superioridad superlativa.
Lookman falló dos ocasiones claras, pero Giuliano Simeone no perdonó. 0-2. El tercero, obra del nigeriano. 0-3. Meneo histórico en una primera mitad donde el Betis ni estuvo, ni se le esperó. O sí. Porque su gente, desolada con la borrasca colchonera, animó hasta que vio la imposibilidad más absoluta frente a sí. Los mejores 45 minutos de la temporada del Cholo. Unos 45 minutos más en los de Pellegrini. Apáticos. Pero esta vez, enfrente, sí tuvo un rival de enjundia.
Justicia futbolera en La Cartuja. Y a vestuarios.
Betis, impotente
Volvieron los jugadores al césped. Con hasta tres cambios en el Betis, algo bastante inusual en Pellegrini. Pero el mosqueo era importante. Se marcharon Batra, Deossa y Chimy, los tres futbolistas que, curiosamente, captaron las cámaras discutiendo durante la primera mitad. Y mejoró el equipo verdiblanco… aunque no lo suficiente.
Mostró durante los primeros minutos de la segunda mitad una mejor cara. Más vivo. Más ‘alegre’. Aunque el paso de los minutos volvió a dejar claro que el baño del Atlético fue importante. Griezmann anotó el cuarto a la hora de partido, provocando la salida en masa de gran parte del público de La Cartuja. Acudieron 66.810 espectadores.
Los de Simeone firmaron un clínic táctico. De saber jugar estos partidos. De tener controlado absolutamente todo lo que pasaba en el partido. Un fútbol superior, infinitamente, al del Betis. Sobresaliente contra suspenso. Hegemonía contra arrodillamiento. Goleada. 0-4.
Para ponerle el broche a una noche que acabó siendo histórica por numerosos motivos, Thiago Almada metió el quinto ante un Betis indefendible. Paupérrima imagen.
Real Betis
Sevilla FC






















