- Kike Salas ha perdido protagonismo en este tramo inicial de temporada.
- El canterano nervionense tan solo ha disputado 5 de los 12 partidos que han jugado los pupilos de Matías Almeyda.
El fútbol, a veces, tiene giros de guion que tienen difícil explicación. En el Sevilla FC uno de esos casos extraños es el central de Morón de la Frontera, que en apenas tres meses y sin ningún fallo grave de por medio -algo que en el Sevilla no todos pueden decir-, ha pasado de imprescindible a olvidado para un Matías Almeyda que tiene como central zurdo de referencia a Marcao y que ha colocado a Cardoso o Ramón Martínez por delante en la rotación en los choques ante Mallorca y Real Sociedad.
Una trayectoria con altibajos en el primer equipo
La carrera de Kike Salas en el primer equipo sevillista no es la primera vez que vive un momento así. El canterano debutó con el primer equipo el 10 de septiembre de 2022, con Julen Lopetegui aún en el banquillo, en la victoria por 2-3 al RCD Espanyol con doblete de su compañero Carmona, con quien compartía eje de la zaga en el filial y con el que ha llevado un camino similar hasta este inicio de curso. Tras disputar diez partidos con el primer equipo en apenas tres meses, la salida de Lopetegui y la llegada de Sampaoli le obligó a buscar un cambio de aires que encontró en Tenerife, con una cesión corta de tan solo medio curso.
En el conjunto tinerfeño no terminó de romper la puerta de la titularidad y tan solo jugó 7 partidos en los 4 meses que vistió la camiseta blanquiazul, volviendo al Sevilla en verano con la ilusión de hacerse con un puesto de titular en el once de un equipo que perdía año tras año calidad en la parcela defensiva. En ese verano, con Mendilibar en el banquillo, las dudas siguieron hasta el último momento y estuvo muy cerca de volver al Tenerife, que le quería nuevamente como refuerzo para la parcela defensiva.
Quique Sánchez Flores y el aprendizaje al lado de Sergio Ramos
Pese a continuar en el Sevilla ese verano, las cosas no fueron mucho mejor para un Kike Salas que perdió aún más protagonismo tras la vuelta de Sergio Ramos con el mercado ya cerrado. Ni Mendilibar ni Diego Alonso le dieron un papel protagonista en los onces, pero todo iba a cambiar con la llegada de Quique Sánchez Flores al banquillo nervionense. El técnico madrileño colocó una defensa de tres para proteger al equipo y ahí fue donde Kike Salas dio su mejor nivel, llegando a ser alabado por Quique en alguna que otra rueda de prensa por sus buenas actuaciones.
Kike Salas era titular en su casa y salvo una inoportuna lesión durante el mes de enero, jugó 17 partidos de Liga con Quique, siendo importante en momentos claves como en el derbi del Benito Villamarín, donde un gol suyo a la salida de un saque de esquina sirvió para que los nervionenses sumaran un punto en el feudo del eterno rival.
Fijo en la zaga, internacional sub-21… y lío con un tema de apuestas
Sus buenas actuaciones en la temporada 23/24 hicieron que Kike Salas arrancara el curso pasado con la vitola de titular indiscutible. El central de Morón de la Frontera vivió su temporada más fructífera en cuanto a minutos de la mano de Xavi García Pimienta, primero, y Joaquín Caparrós, después, disputando 31 choques de Liga y 3 de Copa del Rey y erigiéndose como pilar fundamental para un equipo que tuvo que pelear hasta el último momento por mantener la categoría.
Además, Santi Denia premió el buen hacer del canterano nervionense en su equipo llevándolo a la selección española por primera vez en su carrera, disputando cuatro choques y quedándose a las puertas de disputar el Europeo sub-21 del pasado verano, donde el técnico finalmente optó por otras opciones.
Sin embargo, todo no fue perfecto para Kike Salas en la pasada campaña. El central se vio salpicado en una trama de apuestas ilegales donde varios amigos suyos habrían apostado a sus propias cartulinas amarillas, quedando su imagen muy señalada y con una causa aún abierta en los juzgados.
De indiscutible… al ostracismo total
En el presente curso, Kike Salas comenzó como finalizó la temporada pasada. El central fue titular en los tres primeros choques ligueros del Sevilla FC, con un balance de dos derrotas -ante Athletic y Getafe- y una victoria -ante el Girona-. En el triunfo ante el conjunto catalán, además, Kike Salas fue uno de los más destacados por parte nervionense, siendo líder en el apartado de los despejes y liderando el primer +3 a las órdenes de Matías Almeyda.
Tras el primer parón internacional de la temporada, Marcao adelantó a Kike Salas en las alineaciones y desde entonces el central de Morón tan solo ha disputado dos partidos -en Liga el duelo intersemanal ante el Villarreal y en Copa, con gol incluido, ante el Toledo-. Una pérdida de protagonismo sorprendente para un Kike Salas que ha pasado de ser fundamental en el once a ver como jugadores como Cardoso o Ramón Martínez le adelantaban en la rotación, además de Nianzou o Azpilicueta, que siempre que han estado disponibles por lesión han sido importantes para Matías Almeyda.
Kike Salas sigue esperando su momento y en el choque copero se prodigó no solo en defensa, sino en una de las facetas donde también ha aportado desde su promoción al primer equipo: el gol. El central del Morón es uno de los mejores rematadores del equipo y acumula 8 goles en sus 76 partidos con la camiseta del Sevilla FC. Un expediente ‘X’ que no termina de entender la afición sevillista, más aún en una zaga donde los errores defensivos se reparten equitativamente entre todos sus miembros.
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