- El exfutbolista, con pasado en ambos clubes, analiza el doble enfrentamiento copero y liguero y repasa su trayectoria como jugador y entrenador
La semana trae un doble duelo de máxima exigencia entre el Real Betis Balompié y el Atlético de Madrid. Primero, los dos equipos se verán las caras en los cuartos de final de la Copa del Rey y, pocos días después, uno de los dos tendrá la revancha en un nuevo choque liguero. Un cruce especial para Juan Sabas, que defendió las camisetas de ambos clubes y conoce bien lo que significa competir en escenarios de máxima presión. En una entrevista concedida a Zona Mixta, el exdelantero repasa su trayectoria, revive sus años en el Benito Villamarín y en el Vicente Calderón, analiza el presente verdiblanco y reflexiona sobre el fútbol desde su doble mirada de exjugador y entrenador.
Actualidad Juan Sabas
«Sí, he estado más de un año, un año y medio, en Zamora. El primer año la cosa estuvo fenomenal: recién ascendidos, mantuvimos la categoría con creces, jugando muy bien. Incluso tuvimos algún acercamiento para haber podido jugar el play-off de ascenso. El segundo año no han salido las cosas como se esperaban y, bueno, estoy en casa esperando un nuevo destino, un nuevo reto. Mientras tanto, suelo trabajar en medios: trabajo en Onda Madrid comentando los partidos del Atlético de Madrid y en Telemadrid, en el programa en el que se hace el resumen de los domingos».
Dos partidos entre el Betis y el Atlético de Madrid en menos de una semana
«Sí, yo no quería que se enfrentaran, porque al final siempre surge la pequeña duda de a quién te gustaría que llegara más lejos. En los dos sitios he estado genial: en el Atlético de Madrid estuve cuatro años, la gente me quiere mucho, y en el Betis hace poco tuve un homenaje con la camiseta conmemorativa. La verdad es que sentir el cariño de la gente de Sevilla y del Betis es grandioso. Entonces, ahí no quería que se diera el cruce, pero muchas veces tiene que pasar. Me habría gustado que hubiera sido el partido en la final, pero que hubiera ocurrido lo mismo. Esperemos que gane y que pase el equipo que mejor desarrolle el fútbol, y ojalá los dos logren sus objetivos al final de la temporada».
Recuerdos de la etapa en el Real Betis
«Sí, hombre, tú intentas pelear para que te quiten esa etiqueta, porque el futbolista es feliz cuando juega muchos más minutos. Es verdad que han cambiado los tiempos: ahora jugaría mucho más porque hay cinco cambios y muchos partidos a lo largo de la temporada. Antes había solo dos cambios en los noventa minutos y era complicado; iban pocos convocados, once más los cuatro o cinco que íbamos al banquillo».
«Pero bueno, al final la vida me llevó a entrar desde el banquillo, a revolucionar partidos y a ser una solución para los entrenadores con los que estuve como jugador. La gente me recuerda con muchísimo cariño en ese aspecto. Asumir ese rol es difícil: entrar en partidos ya iniciados, revolucionarlos y hacerlo bien. Pero a mí me salía bien, me motivaba muchísimo, estaba mentalizado al cien por cien para asumir ese rol y he tenido una trayectoria que me ha encantado y de la que estoy orgulloso».
Jugadores revulsivos hoy en día
«Ahora no se asume ese rol; los jugadores se enfadan y quieren jugar muchos minutos. Bueno, como vosotros habéis dicho, en el Atlético de Madrid Correa hacía esa labor. Lo que pasa es que Correa ha jugado muchos partidos también, muchos más que yo como titular, pero es en el jugador en el que más me he reflejado en los últimos años. Aun así, es difícil entrar en los partidos y ahora casi no se da esa situación, porque los grandes equipos, como el Atlético de Madrid o el Betis, al tener tantos encuentros, pueden gestionar mejor los minutos y hacer que todo el mundo participe».
Primer año en el Betis
«Yo acababa contrato en el Atlético de Madrid, donde había estado cuatro temporadas, y mi representante me ofreció irme o al Valladolid o al Betis. El Valladolid estaba asentado en Primera en esos años; se iba Mavisca del Valladolid al Real Madrid, y el club quería cubrir esa baja conmigo. Pero no sé por qué decidí irme al Betis. El Betis acababa de ascender y, a cualquier aficionado al Betis que le preguntes, seguramente te diga que aquel fue uno de los equipos que mejor ha jugado al fútbol en la historia del club. El equipo jugaba muy bien, competía muy bien y defendía muy bien. Jaro fue Zamora y el equipo quedó tercero, que quedar tercero hoy en día es maravilloso. En aquellos tiempos no había puesto de Champions y fue algo increíble».
«Nos lo pasábamos bien, había un vestuario increíble y los derbis se vivían de manera espectacular, porque había muchos futbolistas de la cantera que transmitían cómo se debía jugar un derbi. Había jugadores que ya habían competido juntos en infantiles, juveniles y cadetes: Ureña, Cuéllar, Luis Márquez, Merino, Cañas… incluso Roberto Ríos, que había jugado en juveniles. Había mucha gente que transmitía el sentimiento verdiblanco y cómo había que asumir el papel de jugar un derbi».
«La verdad es que me divertí mucho. Fueron tres años con Serra Ferrer, tres años en los que sabíamos de memoria lo que nos pedía el entrenador y tres años con un vestuario maravilloso. De ahí que el equipo lograra cosas buenas: incluso llegamos a una final de Copa, que desgraciadamente perdimos contra el Barcelona».
Primera llamada
«Yo venía de convivir también con Jesús Gil. La verdad es que bien. A mí no me llama él, sino Eusebio Ríos, el padre de Roberto, que era el director deportivo. Eusebio me recibe allí para hacer el reconocimiento médico y yo no veo a Lopera hasta más adelante, ya al inicio de la pretemporada. Me parecía una persona cercana con nosotros y, sobre todo, muy amable y muy graciosa; tenía chispazos de un humor muy particular. Es lo que he vivido yo tanto con Gil como con Lopera: presidentes que al final han sido discutidos, pero que para mí han sido buenos en mi trayectoria. A mí me trataron muy bien, con mucho cariño y mucho respeto».
Luis Aragonés
«Yo creo que Luis era un adelantado a los técnicos de su época. En cuanto a las labores diarias de entrenamiento, casi todos los entrenadores somos muy parecidos. Cuando ahora estás parado y vas a ver a compañeros, más o menos el día a día es similar ¿Dónde estaba la diferencia? En la gestión del vestuario. Yo creo que Luis lo gestionaba muy bien, era un motivador nato. Hay un vídeo de la Eurocopa con una charla suya que es maravillosa. Era un tipo con mucho carácter, que chocaba conmigo mil veces, pero siempre con respeto y, sobre todo, con cariño. Si te metía una bronca o había un choque, siempre era desde el cariño».
Diferencias entre Aragonés y Serra Ferrer
«Son muy diferentes. Son los dos entrenadores hacia los que más ascendencia he tenido como técnico y, para mí, los dos mejores que he tenido a lo largo de mi carrera. Uno tenía una visión más de futbolista y el otro era más teórico, más táctico, más de pico y pala, de exigirte constantemente, pero de una manera diferente. Luis apostaba más por correr a los espacios, mientras que Serra Ferrer buscaba tener mucho más control del partido, presionar en campo rival e intentar tener la pelota para ser protagonista con ella. Con Luis se pedía más un repliegue a tu campo, lo que ahora se llama bloque bajo o bloque medio, presionar a bandas y salir a correr. Luego, en el trato, también eran totalmente diferentes: uno tenía un trato más de futbolista y Serra era más teórico».
Delantera verdiblanca
«Al final jugábamos con un 4-4-2 y doblábamos posiciones. Éramos cuatro delanteros en la plantilla. Llegó Kovacevic, que venía de hacer unos grandes Juegos Olímpicos, en los que fue subcampeón con su selección. Estaba el Toro Aquino, que ya llevaba una trayectoria muy buena en España, y luego Ángel Cuéllar, que fue la gran irrupción desde la cantera y tuvo su explosión en Primera División».
«Incluso hizo una gran campaña y lo fichó el Barcelona. Ahí teníamos cuatro delanteros muy buenos, así que había que gestionar los minutos, tener paciencia y jugar cuando te tocara. En los años siguientes se marcharon Cuéllar al Barça y el Toro Aquino, y aparecieron Pier y Alfonso, dos delanteros internacionales. Al final tenías que pelear con atacantes de muchísimo nivel e intentar aprovechar los minutos que te permitían estos fenómenos».
Derbi en el que anotó gol
«Yo entré con un resultado de 1-0, que no era lo habitual. Normalmente entraba cuando el partido estaba empatado o perdiendo, para dar frescura a las piernas y aportar soluciones al equipo. Habíamos marcado el 1-0 contra el Sevilla y nos enfrentábamos a un rival con el que estábamos peleando por los puestos altos de la clasificación. Era un equipo que jugaba muy bien, que te atacaba y que te exigía a todos los niveles: físico, táctico y mental».
«Entré al campo y, en un balón largo que controla Cuéllar en el centro del campo, hace una pared y me deja en un mano a mano contra Unzué, que creo que era el portero del Sevilla. Al final decido conducir, controlar y golpear. Como pienses mucho en un uno contra uno, se te vienen a la cabeza muchas situaciones y al final tienes que decidir lo primero que se te ocurra. Creo que caí bien, porque en muy poco tiempo jugamos un amistoso en el Pizjuán a favor de un niño que lo necesitaba. El campo estaba lleno, ganamos uno a dos y metí los dos goles».
«En pretemporada también jugamos un torneo contra el Sevilla y marqué un gol; creo que quedamos 1-1. A partir de ahí la gente empezó a decir que siempre marcaba al Sevilla y empecé a sentir ese cariño. Ese es el gol que recuerda todo el mundo. Cada vez que hay un derbi la gente me habla de él y muchas veces en el club han utilizado una foto mía celebrando el gol, corriendo hacia la grada. Ese es el gol que más se recuerda a nivel bético, la gente lo tiene en la memoria y para mí fue algo maravilloso. He tenido la suerte de marcar en un derbi entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid en el Calderón, y también de marcar en el Villamarín en otro derbi. Así que me puedo morir a gusto».
Cariño de la afición del Real Betis
«Nació una sección llamada Juan Sabas, ahí en ese fondo, y llevaban una pancarta. Eran unos chavales jóvenes. Al año siguiente, cuando me fui al Mérida y volví a jugar allí con el Mérida, estaban otra vez con la pancarta. La verdad es que me dieron una placa los chicos y fue un momento muy bonito; me acuerdo perfectamente de ese día. Para mí, que te recuerden con tanto cariño es algo que te tiene que hacer estar contento, porque significa que has hecho las cosas bien. Y, sobre todo, lo que la gente siempre premia es el esfuerzo y la manera en la que te dejas la piel. Cuando te pones la camiseta de cualquier equipo no te puedes dejar ni un solo gramo de sudor ni de lágrimas por los equipos en los que has estado. Por eso creo que tengo el reconocimiento y el cariño de los aficionados».
Homenaje del Betis
«Llevo muchos años como entrenador. He sido segundo entrenador en muchos equipos de Primera División; con Abel Resino estuvimos en el Atlético de Madrid, en el Levante, en el Granada y en el Valladolid. Siempre he tenido la ilusión de poder trabajar en la cantera del Betis. Es por eso que, en varias ocasiones, el representante que me llevaba en esos momentos ofreció mis servicios para entrenar al Betis B, al filial verdiblanco, y nunca he tenido esa suerte ni esa recompensa».
«Entonces, a lo mejor, por ahí van los tiros. Es verdad que han cambiado los dueños o los dirigentes a lo largo de tantos años y, bueno, no ha sido posible, no se ha dado. Aun así, estoy contento con el reconocimiento, sobre todo de la afición. A partir de ahí, me siento orgulloso de mi carrera como futbolista y como entrenador también».
Temporada de transición en el Betis
«El primer año teníamos un equipazo y es verdad que, en el once titular, si faltaba alguien, al final es normal que se resienta. Pero no me acuerdo con exactitud, no te lo podría decir. La sensación que tengo es que perdimos un poco la fortaleza defensiva en los años siguientes. El primer año éramos muy fuertes y apenas encajábamos goles. Además, éramos un equipo muy ambicioso que ganaba las áreas, y cuando tú ganas las áreas eres un equipo ganador. Si gestionas bien las dos áreas, tienes muchas posibilidades de conseguir tus objetivos».
Rifirrafe con Serra
«Tuve una pequeña discusión con Serra y por eso, el día de la final de la Copa, ni me vestí. Fue a raíz de ese rifirrafe con Serra. Me equivoqué yo, porque el futbolista no se debe negar nunca a jugar y tiene que hacerlo siempre a muerte. Pero al final me pareció tan injusto salir de las semifinales… Además, fueron unas semifinales polémicas».
«Jugábamos contra el Celta en casa y estaban perdiendo mucho tiempo. Creo que Nenad Bjelica, que ahora es un prestigioso entrenador, mete gol porque sacamos rápido con un jugador del Celta en el suelo. Fuimos a un partido muy caliente, a jugar a Vigo un encuentro de uñas, y lo sacamos adelante. Creo que marcó Desi de penalti y nos dio el pase a la final».
«Y en la final, desgraciadamente, ni me vestí. Ahí ya fue lo último que hice en el Betis, porque acabé la temporada. No sé si tenía contrato; creo que me quedaba un año más, pero me llegó la oferta del Mérida. Quería ser protagonista, tener muchos más minutos, aunque luego no los tuve. Pero quería jugar más y tener más minutos, y me fui al Mérida. Ahí acabó mi etapa en el Betis».
Visión de entrenador
«Ahora comprendo muchísimo más la visión del entrenador, que no es sencilla. El entrenador, al final, mira por el bien del grupo y del equipo, y si decidió no ponerme, pues decidió. Además, nos clasificamos, así que decidió bien. Ahora tengo una visión diferente».
«Como futbolista, el jugador es egoísta: quiere jugar siempre, quiere disputar el mayor número de minutos posible y quiere hacerlo bien para tener ese reconocimiento en su carrera. Pero muchas veces hay que pensar en el grupo, y los entrenadores tienen que pensar de una manera diferente».
Segundo entrenador del Atlético de Madrid
«Me voy a Mérida y allí me saco los dos primeros cursos, el primer y el segundo nivel; hay tres en total. Porque no tenía mucho que hacer, me aburría un poco y dije: “Me voy a sacar los títulos”. Al final, tú te retiras. Ahora los futbolistas son más longevos, se cuidan mucho más y, a nivel físico, son auténticos atletas. Nosotros, con 34 o 35 años, estás otra vez en la vida real y tienes que ganarte la vida. No puedes decir que ya no trabajas más; tienes que seguir adelante. Tampoco trabajábamos los sueldos astronómicos que se pagan ahora».
«Entonces pensé que algo tenía que hacer, que alguna formación debía completar. Me formé como entrenador, me saqué las dos titulaciones y luego las terminé en Madrid. Y tuve la suerte de que, nada más acabar el UEFA Pro, el nivel tres como se llamaba antes, recibí una llamada del Atlético de Madrid y me dieron la oportunidad de entrenar al cadete A».
«Estuve dos años en el Atlético de Madrid: un año con el cadete y otro realizando entrenamientos específicos para todos los delanteros de todas las categorías. Es algo que me encanta; además, el fútbol ha cambiado para bien en ese sentido, apostando por un trabajo más específico. Lo hice durante un año y me gustó muchísimo. Cuando terminé en el Atlético de Madrid, creo que Abel estaba como segundo entrenador allí. A ellos les surgió la oportunidad de entrenar al Ciudad de Murcia, que estaba en Segunda A, el Ciudad de Murcia de Quique Pina, que era el presidente».
Ascenso con el Extremadura
«Estamos hablando de mi mejor año como técnico. Además, fue un año en el que me echaron en pretemporada. Sí, sí, me cesaron en pretemporada y luego pasaron tres o cuatro entrenadores por el Extremadura. No dieron con la tecla y tuve que volver yo para hacer un play-off de ensueño y conseguir el ascenso. Después renové y mis diez u once partidos entrenados en Segunda División fueron con el Extremadura. Sin duda, el mejor año. Conseguimos hacer una segunda vuelta espectacular; era una segunda vuelta de play-off, porque si no te ibas al descenso. Yo cogí al equipo último, el Extremadura estaba último cuando llegué, y teníamos que hacer una segunda vuelta increíble»
«Es verdad que había que cambiar cosas. Se firmaron futbolistas, llegué yo como entrenador nuevo y todo fue rodado. Al año siguiente, cuando me cesan, fue una sorpresa para todo el mundo. Me fui a casa, lo típico, a lamerme las heridas. No tenía explicación del porqué, simplemente había sucedido. Y entonces apareció otra vez la llamada. Lo tenía muy claro. A pesar del daño que me habían hecho a nivel moral y anímico, sabía que tenía que volver para acabar lo que había empezado: el proyecto de ascender con ese equipo. No me daba mucho tiempo a trabajar, pero sí a recuperar anímicamente a la gente».
«Cuando llegas nuevo como entrenador, sobre todo después de que hayan cesado a un compañero, lo primero que tienes que hacer es recuperar al grupo. Porque cuando tú llegas es porque se ha perdido un partido y la gente está desilusionada, pesimista, y tú tienes que revertir esa situación. Lo conseguimos, hicimos un play-off espectacular y viví seguramente la mayor alegría de mi carrera. Si me preguntas como futbolista o como entrenador, me quedo con ese momento».
«Todos esos partidos fueron especiales. Cuando yo llego, jugamos contra el Betis B y nos quedaban dos partidos. Luego fuimos a Mérida, que era una de mis casas, y teníamos que ganar porque nos jugábamos el descenso. Ganamos 0-2. Después vino el Betis B, que ya estaba encendido, y le ganamos 5-0 o 5-1. Luego entramos en el play-off como últimos y tuvimos que jugar contra todos los primeros. Ascendimos ante el Cartagena, que en la liga regular nos había sacado doce puntos. Cuando un equipo te saca doce puntos es porque futbolísticamente es mejor que tú. ¿Cómo le tienes que ganar? A nivel mental».
«Ellos venían de jugarse el ascenso y no lo habían conseguido. Nosotros aprovechamos la inercia mental que llevábamos, de atrás hacia adelante, y ese equipo podía ganar a cualquiera. Sabía sufrir y superar cualquier momento difícil. Incluso contra el Deportivo B remontamos con un jugador menos. Ganábamos 0-1, nos metieron tres goles y tuvimos que marcar uno más para pasar. Luego nos tocó el Mirandés, que había sido el equipo más regular de Segunda B, y también le ganamos. Perdimos 0-1 en nuestro campo y vencimos 0-2 allí. Todo salió a pedir de boca».
Enric Gallego
«Él no llega en pretemporada. Llega en diciembre, y el Extremadura paga una cantidad para firmarlo. A partir de ahí empieza a meter goles. Cuando yo llego me encuentro con un futbolista diferencial para esa categoría. Luego marca un montón de goles y provoca que… bueno, el Huesca, ya en Primera División, paga un traspaso por él. Después se va a Osasuna y al Getafe. Este año lo he sufrido en el Tenerife, porque me marcó un gol con el Zamora. Pero bueno, es un futbolista espectacular. De esos jugadores que te encuentras en Primera Federación, como Quique Márquez, por ejemplo, que son diferenciales, de otra categoría».
Así ve Juan Sabas al Real Betis
«Cuando fui al homenaje de Copa que me hicieron, me entrevistaron y me preguntaron qué pensaba de Pellegrini, porque había como un debate al respecto. Y yo dije que no entendía que hubiera un debate con Pellegrini. Pellegrini tiene una trayectoria increíble como entrenador, una trayectoria de Champions de toda la vida, para quitarse el sombrero. Yo creo que no debería existir ningún tipo de debate».
«Pellegrini es un entrenador al que le gusta atacar, que apuesta por el fútbol ofensivo, y eso hace que en ocasiones se debilite la zona defensiva. Pero los números de Pellegrini son de chapó; no sé si habrá superado ya algún récord, seguramente. Yo creo que los equipos de Pellegrini juegan muy bien al fútbol, quieren tener la iniciativa del juego, ser protagonistas con el balón, y eso es digno de elogio. La gente que va a ver al Betis se divierte, y eso es muy importante: ir a ver a tu equipo y disfrutar de cómo juega».
Real Betis
Sevilla FC






















