- El central de Betis reflexiona sobre la polémica ante el Rayo, pide mejoras en el VAR y apuesta por más diálogo con los árbitros
La polémica arbitral volvió a instalarse en el Real Betis Balompié tras el último encuentro liguero frente al Rayo Vallecano. En la antesala del Gran Derbi, una cita marcada en rojo en el calendario, Diego Llorente analiza en exclusiva en Zona Mixta el momento que atraviesa el arbitraje en España y el papel que está desempeñando el VAR en partidos de máxima tensión.
El central considera que, pese a los años de implantación, el videoarbitraje sigue siendo una herramienta en evolución. «Es relativamente nueva, aunque llevemos tiempo con ella», viene a resumir el defensor, que insiste en la dificultad extrema que entrañan muchas de las decisiones que deben tomar los colegiados. Desde su punto de vista, hay acciones tan interpretativas que quizá no deberían entrar en el ámbito de revisión tecnológica.
El uso del VAR y el concepto de claro y manifiesto
Llorente pone el foco en el concepto de «claro y manifiesto» como eje del sistema. Entiende que el VAR resulta verdaderamente útil cuando corrige un error evidente del árbitro de campo, algo que pueda apreciarse con nitidez a la primera repetición. Sin embargo, cuando una jugada requiere múltiples tomas para llegar a una conclusión, el debate deja de ser tan categórico. «Si necesitas seis o siete repeticiones, probablemente ya no estamos ante algo claro», argumenta.
Además, advierte del componente psicológico. Para el futbolista, la revisión prolongada incrementa la presión sobre el árbitro principal, que ya de por sí convive con un contexto de máxima exigencia: futbolistas reclamando, banquillos protestando y una grada empujando en una dirección concreta. En ese sentido, apunta como referencia la rapidez con la que, en ocasiones, se resuelven este tipo de acciones en la Premier League, sin que ello suponga eliminar por completo el error, algo inherente a cualquier actividad humana.
Diego Llorente pide más diálogos con los árbitros
A pocos días del derbi ante el Sevilla FC, un partido donde cada decisión puede adquirir una dimensión mayor, el defensa también abrió la puerta a un mayor entendimiento entre protagonistas. Le gustaría que existiera más diálogo con los colegiados, poder intercambiar impresiones de forma distendida y comprender mejor los criterios que se aplican en determinadas jugadas. No obstante, reconoce que cada árbitro tiene su estilo y que muchos optan por limitar la interlocución al capitán.
En cualquier caso, Llorente parte de una premisa clara sobre los colegiados: «su trabajo es muy complicado y hay jugadas tremendamente difíciles de interpretar». Con el recuerdo reciente de la controversia ante el Rayo y el derbi en el horizonte, el mensaje del zaguero es firme pero medido: mejorar el sistema, reducir la incertidumbre y proteger la figura del árbitro para que el foco vuelva a estar, sobre todo, en el fútbol.
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