La Línea. Cádiz. ‘No hay billetes’ colgado en las taquillas y un ambiente de amistoso romántico. De pretemporada del pueblo. De los niños y niñas. De la gente. De un Real Betis que se acerca al ocaso de su preparación para la competición. Sobrepasando el ecuador de su calendario, se encontró con un viejo rival. El Olympique de Lyon. Aquel que domó en La Cartuja en fechas de una Europa League que aún sigue resonando como un antiguo amor que se marchó y dejó clavada una espina.
Sobriedad y colmillo
Comenzó el partido entre rivales de Champions. O, al menos, eso esperan los franceses, que se jugarán el pase a la mayor competición europea de clubes la próxima semana ante el Sparta de Praga. Lo hizo de una forma intensa. Al menos para lo que se espera de las pretemporadas.
Los de Manuel Pellegrini, con Nelson Deossa en punta, aglutinaron algo más de posesión en un duelo en el que los titulares iban a tener más rodaje (en torno a una hora). Fue el colombiano un protagonista desde el inicio. Recibió varias entradas, mandó algún balón en largo interesante y acabó sellando la primera mitad con el 2-0 definitivo. Antes fue Marc Bartra -que dio el susto con un golpe en su tobillo- el que abrió la lata, tras un centro de mucha calidad de Pablo Fornals. Final. A vestuarios. Con ‘cierta’ tensión por alguna jugada aislada.
Goleada con convicción
Regresaron los protagonistas al verde. Entre gritos de los múltiples niños que habitaban el Estadio Municipal de La Línea. E intensidad -controlada- de un Betis que terminó de arrasar al Lyon. Con el fútbol que más convence desde que comenzó la pretemporada. Un juego rápido, vertical y con alas en las bandas.
Héctor Bellerín y Fran García se convirtieron en dos de los más destacados de la segunda mitad, junto, seguramente, a un Nelson Deossa que disputó una hora de juego. Mismo tiempo que Pablo García, el encargado de anotar el 3-0, y que celebró con rabia su gol. Su futuro está en el aire. Lo sabe. Y quiere amarrarlo a base de buenas actuaciones.
Ya con Gonzalo Petit y una nueva ristra de cambios sobre el verde, el Betis aplacó con fútbol los destellos de ira de un Lyon frustrado. Las sensaciones no son nada positivas para esa previa de Champions. El uruguayo fue el encargado de dejar mano a mano a Rodrigo
Riquelme, quien no falló para colocar el 4-0 en el marcador, mediante un pase de quilates. A falta de diez minutos, poco más pasó en un encuentro redondo para un Betis que convence, y mucho, a los suyos con su partido en La Línea. Tercera victoria en pretemporada. Buenas sensaciones.





