El Sevilla FC continúa con su pretemporada y su preparación para la primera final de la temporada, dicho por los jugadores del primer equipo: el Rayo Vallecano. En menos de 30 días no existirá el fuego amigo y los de Luis García Plaza visitaron un escenario caldeado más realista que los últimos dos encuentros: el Trofeo Puertas de Córdoba en el Nuevo Arcángel. Un encuentro para el que Luis García Plaza dejó claro con quién cuenta para este año y con quién no, ampliando la nómina de descartes y tirando del Sevilla Atlético que, cada día, gana más terreno en el vestuario.
Digna puesta en escena de la Carretera de Utrera
El Sevilla FC sorprendió a todos con su puesta en escena en el Puertas de Córdoba. Contra todo pronóstico, Luis García Plaza sacó un once más propio de los fines de semanas en el estadio Jesús Navas. Un planteamiento lleno de canteranos para ponerlos a prueba en un escenario importante. Un Córdoba, que presentaba su temporada en casa ante cerca de 10.000 persona y con la gran mayorías de sus fichajes en el césped. Sin embargo, la cartera de Utrera no se arrugó. La sólida defensa de Mario Díaz (2009) e Iker Muñoz (2004) se impuso a todo un ataque de la categoría de plata sufriendo muy poco durante los primeros cuarenta y cinco minutos donde ocurrió poco… o muy poco fútbol. De hecho, las ocasiones más claras llegaron de la mano del ‘29’ sevillista, Hugo Cruz, quien se plantó delante del guardameta cordobesista en dos ocasiones, aunque sin éxito en el final. La banda derecha de Jorge Moreno y Jesuly incidió durante varios tramos de la primera parte, pero como le ocurre a la primera plantilla blanquirroja, le faltó pegada. La primera parte de terminó con el colofón final de una pena máxima para el conjunto local, tras una mano evidente de Nico Guillén. Alberto Flores, quien sigue con su futuro en el aire luchando por un hueco en la portería del primer equipo, brilló deteniendo el lanzamiento a Carracedo y enviando un mensaje a la dirección deportiva sevillista. El De Fuentes de Andalucía sacó a relucir una de sus grandes virtudes, habiendo salvado al filial sevillista muchas veces ante penas máximas.
Un primer equipo sin gol
Tras el descanso, Luis García Plaza cambió de partido. Retiró a la cantera y sacó un once muy titular, contando, de hecho, con los cuatros fichajes hasta la fecha de José Ignacio Navarro. También entraron Oso, pese a los rumores de sus salida, como extremo zurdo, y el destacado Miguel Sierra, que sigue poco a poco haciéndose un hueco en los planes del técnico madrileño. Una segunda parte donde los blanquirrojo dominaron más en campo contrario y se vio, de nuevo, una planteamiento parecido al del tramo final de la temporada pasada. Un bloque sólido con un 4-2-3-1, ante la falta de delanteros tras la salida de Akor Adams, y una presión alta en campo contrario. La más clara, un día más, la protagonizó el granadino Miguel Sierra, quien golpeó con pierna izquierda desde la banda derecha metiendose hacia dentro. El disparo del nazarí se marchó rozando la escuadra del exguardameta bético Guilherme. El Sevilla intentó, se acercó y llegó… pero sin eficacia. Los quebraderos de cabeza de la dirección deportiva, un día más, se reflejan en el césped. Falta gol y colmillo en una plantillas donde el único delantero que hay es Isaac Romero, quien sigue acumulando encuentros de sequía. A pocos minutos del final, se inició una tangana absurda, impropia de pretemporada, que acabó con la expulsión de José Ángel Carmona y Kevin Medina, acumulando así el Sevilla dos expulsiones en tres amistosos de pretemporada. Rozó el gol al final Miguel Sierra que, tras una gran jugada de Peque, envió en balón por encima de la portería.






