El Sevilla FC ha encontrado en este inicio liguero la fórmula correcta para no pasar apuros y evitar los sudores de las dos últimas temporadas. Pese a la derrota ante el FC Barcelona hay motivos suficientes para confiar en la ‘familia’ que ha formado Luis García Plaza. Porque el primer tiempo es el camino a seguir de cara a la temporada.
Pese a avisar con ello durante las últimas ruedas de prensa, el técnico madrileño no rotó -más allá de los lesionados Kike Salas y Stassin- en demasía y ‘arriesgó’ con los suyos, demostrando que sin lesiones y con mimbres es capaz de competir ante cualquier rival.
Los primeros 45’ fueron un recuerdo a otros Sevillas, esos que ponían en apuros a cualquiera que osase robar algún punto del Ramón Sánchez-Pizjuán. Los nervionenses, liderados por un Fofa extraordinario que se estrenó como goleador, plantaron cara al equipo más en forma del mundo.
La osadía de Luis García Plaza apostando por los suyos y sin rotaciones le salió cara y en la segunda parte las piernas no dieron. El Barça sacó todo su arsenal y, además, aprovechó dos errores groseros de los nervionenses para sellar su triunfo y seguir con un inicio de curso para el recuerdo.
El Sevilla se marchará al parón internacional quinto en la tabla, un puesto que muchos hubiesen firmado con sangre antes de empezar el curso. Las sensaciones, además, acompañan a los resultados. Este Sevilla ha competido, a excepción del primer tiempo ante el Atleti y del segundo ante el Barça, contra todos y de una forma que invita a soñar con cotas más altas que la mera permanencia.
Ahora queda que acompañen las lesiones y que este Sevilla que está empezando a dar alegrías a su afición se mantenga en el tiempo y no se diluya como ya ocurrió con Almeyda tras el inicio de la pasada campaña. La afición, siempre soberana, reconoció el esfuerzo a sus jugadores y tras mucho tiempo sin hacerlo añorarán a su equipo durante este eterno parón. La derrota era esperada, pero el Sevilla ha vuelto a demostrar que este año sí puede pelear por algo más que una permanencia al límite.





