El Málaga sigue perfilando todos los detalles tácticos de cara al trascendental choque del próximo domingo frente al Levante. En la jornada del jueves, el técnico Juanfran Funes optó por pisar directamente el verde que acogerá el encuentro, a las 18.30 horas, para completar una sesión marcada por la máxima exigencia. El trabajo matinal comenzó en el interior del gimnasio con un bloque de prevención y fuerza, previo al salto al césped sobre las 11.00 horas. Una vez sobre el terreno de juego, Funes dio una concisa charla táctica para marcar las pautas de la jornada, que dio paso al calentamiento previo y a ejercicios de posicionamiento y circulación de balón.
En el plano de nombres propios, la nota positiva de la mañana la volvió a protagonizar Aarón Ochoa, que sigue completando fases de su reincorporación progresiva al grupo y ya ve la luz al final del túnel para volver a competición oficial. La parte negativa sigue concentrada en la enfermería blanquiazul, donde Adrián Niño, Calero, Diego Murillo y Moussa Diarra continúan con sus rutinas al margen de la plantilla, focalizados en superar sus respectivas dolencias y sin fecha confirmada de regreso.
Con el choque ante el conjunto granota a la vuelta de la esquina, el cuadro blanquiazul volverá a ejercitarse mañana viernes a partir de las 10.30 horas en las instalaciones del Estadio La Rosaleda, en la que será la penúltima toma de contacto antes de encarar la cuarta cita liguera de la temporada, la segunda como local.




