El camino nunca es lineal. Ni si quiera la carrera más ascendente y meteórica dibuja una línea recta y constante en su crecimiento. Siempre hay un bajón en las prestaciones o en el rendimiento. Hay quienes incluso están obligados a parar, para luego volver más fuertes. Como es el caso de Aitor Ruibal, quien el pasado mes de mayo fue operado de menisco. Una intervención a la que no decidió someterse hasta que el Real Betis selló el objetivo de clasificarse para la Champions. Aguantó jugando con dolor varios meses, para no fallarle ni al equipo ni a la afición. Una vez conseguido el objetivo, le tocó pasar por quirófano y rehabilitación.
Una rehabilitación que ya ha confesado en varias ocasiones que ha sido dura. La operación le ha tenido cinco meses fuera de lo terrenos de juego. Apostó por pasar sus vacaciones recuperándose, con el único propósito de perderse el mínimo número de partidos al comienzo de la temporada. Finalmente, fueron trece encuentros en los que no estuvo. Volvió el sábado contra el Málaga y ayer en Dortmund vivió una noche de prácticamente de ensueño.
Su entrada al campo en el minuto 62 cambió el encuentro. Sustituyó a un Antony, que sigue en su proceso de búsqueda, y en poco menos de media hora generó mucho más que el brasileño en una hora. Ganó duelos, llegó hasta línea de fondo, estiró al equipo, atacó los espacios y marcó. El gol que igualaba el partido. El que su equipo llevaba buscando todo el encuentro. Su primer gol esta temporada, en su primer partido de Champions.
Porque Aitor Ruibal debutó ayer en la Champions League. Los primeros minutos de su carrera en la competición y no pudieron ser mejores. Sin amedrentarse por el escenario, ni por el rival. Sin temer por la lesión. Cuando previamente solo acumulaba esta temporada los 15 minutos del sábado ante el Málaga. Solo con el objetivo de conseguir que el Real Betis sacara algún punto del que ayer fuer el Westfalenstadion. Cerca estuvo, pero finalmente los de Pellegrini se fueron de vació de Alemania. A pesar de ello, Ruibal nunca olvidará la noche de ayer. Aquella en la que tras cinco duros meses, conseguía debutar en Champions y dio al Real Betis la posibilidad de soñar en la casa del Borussia Dortmund.





