Joaquín Martínez Gauna, Oso, es uno de los nombres propios en el Sevilla Fútbol Club en estos últimos meses. El jugador de Torrevieja, cuyo contrato con la entidad blanquirroja expira el próximo verano, ha estado tentado en diversas ocasiones con propuestas para abandonar la capital hispalense, aunque parece haber llegado una oferta definitiva que le permitiría salir de Nervión a un destino goloso, dejando además una suma importante en las arcas de su actual club.
Beneficio íntegro
Según hemos podido saber en Zona Mixta, el Sevilla habría llegado a un acuerdo con el Estrasburgo por Oso, pagando el conglomerado al que pertenece el conjunto francés una cantidad que rondaría los 10 millones de euros. La información, adelantada en redes por el periodista Gonzalo Tortosa, ha causado un gran revuelo entre la hinchada nervionense, que parece intuir que el adiós al de Torrevieja supondrá la permanencia un año más de Rubén Vargas en la disciplina blanquirroja.
Venta y fichajes
Por el momento, lo único que parece seguro es que el cierre de esta ventana de traspasos será entretenido en las oficinas de la dirección deportiva que encabeza José Ignacio Navarro. Son varios los refuerzos que necesita el Sevilla Fútbol Club en este último tramo del mercado, especialmente en la zona ofensiva si termina por confirmarse la venta de un Oso cuyo 'sí' es el último arista que le falta a la operación para concretarse. La adquisición de 10 millones sería clave para poder cerrar ciertas operaciones que preocupan tanto a Luis García Plaza como a la afición blanquirroja.
Renovación frustrada
Este verano era la última oportunidad para el Sevilla de sacar tajada por un Oso cuya vinculación con la entidad nervionense terminaría el próximo verano al no haberse alcanzado un acuerdo de renovación. La dirección deportiva del club tenía frenada tanto esta operación como la ampliación de contrato de un Andrés Castrín que sí parece continuará en la entidad hispalense. Sin embargo, las pretensiones económicas del jugador alicantino habría provocado un frenazo casi definitivo a la hora de llevar a buen puerto unas negociaciones que, por lo pronto, no deberían producirse en caso de venta al Estrasburgo.






