Antony no está. No brilla como antes. Ha perdido luz el iluminado. El brasileño no ha arrancado bien la temporada. Un rendimiento sostenido en el suficiente número de partidos, como para empezar a generar preocupación entre los aficionados. Antony está llamado a ser uno de los estandartes de este Real Betis. Una de las estrellas. Un jugador diferencial, capaz él solo de ganar un partido. Unas expectativas justas al nivel que ha mostrado en la temporada y media anterior desde que comenzó a defender la camiseta de las trece barras. Pero lo cierto es que, este año ni por sensaciones ni por estadísticas el extremo brasileño está alcanzando ese nivel esperado.
La continuidad no es el problema. Es el quinto jugador con más minutos de la plantilla, solo por detrás de Valles, Natan, Fran García y Bellerín. Ha jugado en todos los partidos excepto uno: en La Cartuja ante el FC Barcelona. En el resto ha participado en todos. 9 en La Liga y 3 en Champions. Siendo titulares en 10 de ellos. Lo que demuestra la confianza que tiene Pellegrini en él. A pesar de no devolvérsela con números. Solo suma una asistencia en los 12 partidos que jugado. La del partido del FC Porto en el gol del Cucho. La temporada pasada con el mismo número de encuentros, Antony había contribuido en 8 goles del equipo: seis tantos y dos asistencias. Una diferencia más que reseñable entre ambos comienzos.
Como reflejan sus minutos, Pellegrini sigue confiando ciegamente en él. Aunque ayer fue el primer sustituido junto con Deossa. En la rueda de prensa el técnico chileno habló públicamente sobre Antony dejando entrever que tanto entrenador como futbolista son conocedores de su bajada de rendimiento: "Estamos en el primer test de la temporada. Antony está muy consciente de que tiene que mejorar. Tuvo mala fortunas en jugadas importantes en las que tuvo posibilidad de convertir y no ha convertido".
Más mental que físico
Antony es especial. En el campo y fuera de él. Una estrella que encontró en el Real Betis su redención tras bajar a los infiernos en Manchester. Un futbolista visceral. Y por ello, Pellegrini también destacó que tendría que trabajar con él de manera diferente: "La personalidad de los jugadores son distintas, así que tendremos que saber llevarlo de la mejor manera". Una frase que también indica que el jugador pudiera estar pasando por un bloqueo mental que no le termina de dejar rendir como él sabe. Porque se le nota en su juego. No esta tan fino, tan rápido ni tan acertado. Fallando controles, pases o regates que no acostumbra a errar.
Lo que sí seguimos viendo es ese compromiso defensivo a la hora de replegar, en las ayudas al lateral. Pero a un jugador como al brasileño se le he exige más. Porque ya ha demostrado lo que puede ofrecer. Por ello, volver a hacerlo brillar es una de las tareas de Pellegrini a corto plazo. Y de él también. Para que la grada vuelva a corear su nombre, y se vuelva a señalar el tatuaje de iluminado.





