A menos de una semana para dar por finalizado el mercado de fichajes, la dirección deportiva del Sevilla Fútbol Club aún tiene varias operaciones que realizar si quiere contentar a Luis García Plaza en una temporada que se presupone tan intensa como las anteriores. Aunque las incorporaciones y las salidas de ciertos jugadores son la prioridad en un equipo cuyos aficionados esperan este año tener algo más de oxígeno en el tramo final de la temporada, hay dos nombres encima de la mesa cuyo futuro también preocupan a la parroquia nervionense.
Andrés Castrín y Joaquín Martínez Gauna, Oso, terminan contrato con la entidad blanquirroja el próximo curso y aún no se han oficializado sus renovaciones. Con dorsal del primer equipo tras cumplir los 23 años, los jugadores fueron parte fundamental en la salvación sevillista del pasado curso, por lo que la hinchada nervionense parece tener claro su deseo: que continúen defendiendo la elástica del Sevilla hasta por más años. En el club también son proclives a prolongar ambos contratos, si bien es cierto que las exigencia del lateral zurdo han sido un problema para no haber renovado aún, aunque no tienen prisa en cerrar un acuerdo que podría concretarse antes de que llegue enero de 2027.
Situaciones diferentes
El caso de Oso es el más peliagudo de ambos. Aunque hay disposición por ambas partes, parece que el jugador busca un salto importante en lo económico con su nuevo contrato como jugador del Sevilla Fútbol Club. Tras caerse su venta en esta ventana de traspasos, aunque no se puede elevar nada a lo definitivo hasta que no termine el mercado, Luis García Plaza lo ha colocado como su extremo izquierdo titular a expensas de que lleguen refuerzos a una delantera donde los efectivos brillan por su ausencia, siendo el ejemplo más claro la permanencia de Miguel Sierra en el once de gala.
Por su parte, Andrés Castín sabe que su destino estará vinculado al equipo que confió en él cuando aún militaba en el filial del CD Lugo. El de Riotorto fue la pareja titular del pasado curso junto a un Kike Salas que también ha dado un paso al frente en el equipo de su vida. La predisposición para renovar es mutua y todo se encuentra frenado hasta que José Ignacio Navarro termine de conformar la plantilla de esta temporada 2026/2027, aunque, especialmente en el caso del central, sigue tratándose de un problema 'menor' para una dirección deportiva que espera llevar las negociaciones a buen puerto.






