La derrota del Sevilla FC de ayer ante el Getafe dejó a más de uno frío. Congelado. Como se quedó la línea defensiva sevillista en la jugada del 2-1. Dejó una sensación muy amarga porque de nuevo al equipo se le escapan tres puntos lejos del Ramón Sánchez-Pizjuán, y de nuevo con polémicas arbitrales de por medio. Lo dijo Luis García Plaza tras el pitido final: "Llevamos 2 o 3 partidos con decisiones muy raras". Y lo cierto es que, en los últimos encuentros, el Sevilla se ha visto involucrado en decisiones que más allá de si están bien arbitradas o no, no suelen ser recurrentes. Como la expulsión de Isaac Romero por mandar a callar a la grada del Ciutat o la de ayer de que el árbitro no corroborara la decisión del línea en el gol de Satriano.
Aunque parezca que la moneda de las decisiones arbitrales está trucada y que las acciones grises, o no tan grises, siempre acaban cayendo del mismo lado, de la misma cara, el amargor de la derrota de ayer no es solo por ello. Hay otro factor que también se viene repitiendo cada vez que el equipo pisa un césped distinto al del Sánchez-Pizjuán, y es que no gestiona bien la ventaja. De los seis partidos que ha jugado como visitante en lo que llevamos de liga, se ha puesto por delante en el marcador en cinco. Es decir, en todos menos ante el Real Madrid en el Bernabéu. De los cinco solo ha conseguido ganar dos (Athletic Club y Deportivo), en el resto siempre ha visto como se le escapaban los puntos entre los dedos.
No traslada la superioridad al marcador
Un hecho que fue realmente donde García Plaza acudió para explicar la derrota en el día de ayer. No se excusó en la polémica arbitral. Asumió que el Getafe había sido mejor durante 30 minutos y que la diferencia de pegada entre los dos equipos había decantado el partido. Pero, incidió una vez más en que su equipo había sido superior al rival, siendo visitante, la mayor parte del encuentro. Lamentando que esa superioridad no se viera reflejada en el marcador.
Lo de Espanyol y Levante pueden parecer accidentes porque los empates se dieron en los últimos segundos del partido. Pero el de ayer sí fue diferente. Por la forma y el fondo. En la última media hora, el Sevilla dejó de ser el Sevilla de esta temporada. El equipo estaba perdido. Desdibujado. Sin dominio ni de balón ni del partido. Firmando los peores minutos del año, junto con la media hora de inició ante el Atlético de Madrid. Fue superado por un equipo al que no salía nada en la primera mitad. En la resaca de la noche de Halloween, el Getafe era un muerto viviente y el Sevilla lo resucitó.





