- El Braga se comió en una segunda mitad de dolor constante.
- Suspenso gigante para un Betis paralizado.
Las alas del Betis
Como un avión. El Betis comenzó como un avión. Y estos, tienen los motores en los laterales. Como el equipo de Manuel Pellegrini. Con Ez Abde, sobre todo, y Antony. El marroquí se inventó una jugada que acabó en el primero del brasileño. Después, hizo de ‘killer’ para poner el segundo. 2-0. Incluso se atrevió con un tercero que acabó siendo anulado por fuera de juego del ‘7’.
Todo parecía encaminado para un Betis escudado por La Cartuja. Una simbiosis franqueable… que comenzó a romperse tras un primer aviso del Braga: tanto de Pau Víctor en el que su tocayo pudo hacer mucho más para evitarlo. Es cierto que con polémica por un golpe de Marc Bartra a Diego Llorente en la cabeza justo antes de que le cayese el balón al ariete visitante, aunque el colegiado no vio necesario parar la jugada.
Con 2-1 y un ambiente, para los que conocen bien al Betis, ‘raruno’.
Debacle
Volvieron los protagonistas al césped de La Cartuja. Y la debacle que iba a llegar comenzó a tejerse pronto. En los primeros minutos, un error garrafal de Pau López en la salida de una falta puso en bandeja el empate a dos a Vitor Carlvalho. El Betis helado. Frito. Congelado. Inmóvil. Y cayó el tercero tras un claro y torpe penalti de Amrabat. Desde los once metros apuntilló Ricardo Horta.
Tiempo por delante. Cuarenta minutos para ser exactos. Pero lo que no había era tranquilidad y claridad. Con una Cartuja asqueada, el Betis no hizo más que desesperarse con un balón que llegó a quemar. Y mucho. Tanto que las sensaciones de que estaba más cerca el cuarto que el empate se confirmaron con un disparo de Gorby que acabó en el fondo de la red. 2-4.
La realidad es dura. Tan dura como real. Porque el Betis firmó una vuelta de cuartos lamentable. Sin fútbol. Pero sobre todo sin personalidad. Y eso en Europa se paga con la peor de las monedas. Con la derrota.
Real Betis
Sevilla FC





















