- Hubo éxtasis final con el gol de Bellerín.
- El Real Betis luchó por un merecido empate.
Calentamiento tardío
Nadie se autoengañó en La Cartuja. Con un Real Madrid a medio gas porque LaLiga ya se le ha escapado y con el único objetivo de no perderla oficialmente en el Camp Nou, y un Real Betis con la quinta plaza ‘cercana’, no se esperaba un grandísimo partido de fútbol. Así fue durante un comienzo lento, con los equipos dormidos -sobre todo el local- y un gol más propio de pretemporada que del mes de abril de Vinícius en un mal despeje de Álvaro Valles. 1-0.
A partir de ahí, el Real Betis espabiló más por responsabilidad que por necesidad o ganas. O, al menos, eso pareció. Con un Bakambu interesante, un Ez Abde al galope, detalles de Antony y el liderazgo de Pablo Fornals, llegaron los mejores minutos de los de Manuel Pellegrini. Cerraron la primera mitad atacando y teniendo varias ocasiones peligrosas, la mayoría de ellas en las botas de los tres de arriba.
Eso, y alguna jugada dudosa y polémica en el área del Real Madrid, le sirvieron a los locales para marcharse a vestuarios con el aliento de La Cartuja. A favor. Y con cierto ‘engorilamiento’ por remontar un partido que se puso a tiro para igualarlo antes del descanso. Eso sí, sin Marc Bartra, que se marchó lesionado a la media hora de juego.
Éxtasis
Volvieron los protagonistas al césped para una segunda mitad con todo por decidir. Entraron con mejor pie los de Álvaro Arbeloa, ante la impasividad de un Real Betis al que, sí, le sentaron mal los cambios. Marc Roca sustituyó a Fidalgo y Cucho a Bakambu. Aunque con el paso de los minutos, al igual que ocurrió en la primera parte, los de Manuel Pellegrini fueron comiéndose a un Real Madrid a medio gas.
Cucho, que no está al cien por cien, enganchó bien un balón suelto que acabó sacando Lunin con gran habilidad. El tiempo pasó. Y pasó. Hasta que ocurrió lo que no pasaba desde hace 148 días: Isco Alarcón volvía a pisar el césped de La Cartuja. Ovación cerrada para el malagueño, que se puso el brazalete nada más saltar al terreno de juego. Con Lo Celso a un lado y Antony al otro, de nuevo los tres tenores juntos para un final de partido que se antojaba intenso.
Aunque se quedó en eso, en antojo. Porque el Betis no logró aumentar lo suficiente la intensidad para desestabilizar a un sólido Madrid. Algún hueco dejó atrás la defensa verdiblanca que pudieron servir para aumentar la ventaja visitante, pero finalmente fueron los de Manuel Pellegrini los encargados de desatar la locura en La Cartuja. Una buena jugada de Antony por banda, con un centro potente al centro del área, acabó con un balón suelto en el punto de penalti que aprovechó Héctor Bellerín para mandarlo al fondo de la red.
Y con la alegría de sumar un punto que acerca el objetivo -no cumplido aún- ante el segundo de LaLiga acabó todo.
Real Betis
Sevilla FC


















