Castrín sobre su gol frente al RCD ESPANYOL: "ME TUVE QUE PARAR PORQUE NO PODÍA RESPIRAR"
Andrés Castrín y Kike Salas son la pareja de moda en la zaga sevillista. Los dos jóvenes han conformado en las últimas jornadas de LaLiga una pareja de centrales que ilusiona a la afición de Nervión de cara al futuro. Aunque parezca que llevan una vida jugando juntos, el gallego se sumó a la dinámica del primer equipo esta temporada, tras recalar la anterior en el filial. Respecto a su acompañante en la zaga, su nombre, la afición nervionense, su llegada al club hispalense y su gol frente al RCD Espanyol que inició la remontada sevillista que culminó Akor Adams en un partido crucial por la salvación, ha hablado el central en una entrevista con los medios del club.
En cuanto a esto último, reconoce que "ha visto el gol bastantes veces". Del mismo modo, ha explicado las emociones que sintió: "Sentí mucha euforia y me tuve que parar porque no podía ni respirar. Era mi primer gol en Primera, jugándote lo que te estás jugando. Era mucha emoción y a la vez cansancio. Verlo entrar es lo máximo. La adrenalina que te entra, ver que queda tiempo y que había que remontar".
A su vez, ha resaltado el papel de la afición hispalense en el partido en los últimos partidos del año: "No hay una afición en España que apriete como la del Sevilla. Sabes que es un día grande y que la gente te va a ayudar. Hay que darles para que ellos también te den. Cuando bajas un poco físicamente y ves que no puedes, escuchas el ambiente y ves que no te puedes caer".
SU LLEGADA AL SEVILLA
El central gallego ha reconocido la dificultad que supuso para él salir de su zona de confort: "Para mí llegar aquí fue duro. No sabía si iba a aguantar y te planteas si merece la pena porque te ves fuera de tu casa solo. Salí de mi zona de confort, pero para buscar un sueño.".
Del mismo modo, es consciente de quién estuvo a su lado en los momentos complicados: "Le estoy muy agradecido a Jesús Galván (exentrenador del Sevilla Atlético) porque estuve mal psicológicamente y siguió confiando en mí. Yo no me suelo guardar las cosas. Los compañeros saben que lo he pasado mal y me identifico mucho con el club porque me han ayudado mucho".
A su vez, ha tenido palabras de agradecimiento para el entonces capitán del Sevilla Atlético, Bernardo Cruz: "Es un gran amigo. Me dijo que aquí es donde me iba a hacer futbolista. Vi que podía ser un buen sitio para aprender y desde que llegué he intentado aprovechar mi oportunidad".
OCHO HORAS DE COCHE
En la previa del partido frente a la Real Sociedad, Luis García Plaza organizó una visita de las familias. Castrín ha descrito cómo vivió el momento en el que vio a su padre por sorpresa: "El míster nos dijo que había una sorpresa y pensé que podía ser la familia. Vi entrar a la de Nyland, pero pensaba que la mía no podía estar. Fueron entrando todos, no los veía y me entró el bajón. Mi padre entró el último y pensé que esto no se nos podía escapar. Se hizo ocho horas de coche".
UN ÍDOLO Y UN SUEÑO
Respecto al referente de Castrín, ha reconocido, con entusiasmo en la respuesta, que su ídolo es Sergio Ramos y que su sueño profesional es ir convocado con la Selección Española.
LA PAREJA CON KIKE SALAS
En cuanto a su acompañante en la zaga del Sevilla FC: "Con Kike me llevo increíble, me ayuda mucho. Te transmite mucho porque esto es su vida. Con él en el campo, me siento a gusto y seguro. Él es más de ir hacia adelante. Me da total libertad y también me apoya".
ANDRÉS LÓPEZ GALLO
Respecto a su nombre futbolístico, ha relatado el porqué: "El padre de mi abuelo se apellidaba Castro, y siempre iban juntos, entonces eran Castro y Castrín. Luego mi tío y mi padre tuvieron un entrenador que los llamaba los hermanos Castrín. Ese mismo técnico entrenó a mi hermano en la base de Lugo y luego el apodo pasó a mí". A su vez, sobre su hermano mayor lo ha calificado como "el mejor de los hermanos" por sus cualidades.
Del mismo modo, ha resaltado que el día que debuta en LaLiga este año, en el primer partido de competición, le dijeron que en el bar de su pueblo, Riotorto, nunca habían visto tanta gente junta.






