El Comité Técnico de Árbitros ha analizado una de las acciones más controvertidas del encuentro que tuvo lugar entre el Sevilla Fútbol Club y el FC Barcelona. El organismo ha puesto el foco en la decisión del colegiado de detener el partido después de que Andreas Christensen quedara tendido sobre el césped tras disputar un balón con Robbie Ure.
La acción tuvo lugar en el minuto 55 de la segunda parte y se produjo cuando el cuadro nervionense se encontraba en una acción ofensiva. La interrupción del juego provocó las protestas inmediatas del banquillo hispalense, al considerar que el árbitro había cortado una situación de ataque favorable.
El árbitro dejó continuar la jugada inicialmente
Christensen cayó al terreno de juego después de su disputa con el futbolista sevillista. En un primer momento, el colegiado decidió no detener el encuentro y permitió que las acciones continuaran, permaneciendo atento a la evolución del defensor azulgrana.
Sin embargo, ante la posibilidad de que el central pudiera haber sufrido una lesión de gravedad, el árbitro optó finalmente por interrumpir el partido. La decisión llegó mientras el equipo blanquirrojo avanzaba hacia campo contrario, circunstancia que generó el enfado del Ramón Sánchez-Pizjuán.
Posteriormente y como viene siendo costumbre, el CTA ha revisado la secuencia completa para determinar si dicha actuación arbitral está bien llevada a cabo según el protocolo que hay establecido para este tipo de situaciones
Correcta la decisión, pero cuestiona el momento
La conclusión del Comité Técnico de Árbitros parte de una premisa clara: cuando existe una sospecha de lesión grave, el árbitro debe detener el juego para garantizar la integridad física del futbolista. Por tanto, la decisión de interrumpir el encuentro ante la situación de Christensen entra dentro de lo establecido por el reglamento.
No obstante, el organismo arbitral sí ha señalado un aspecto susceptible de mejora. Según la valoración realizada tras revisar las imágenes, el momento escogido para detener el juego pudo ser mejorable, teniendo en cuenta la trayectoria que llevaba el balón y el desarrollo del ataque que estaba realizando el Sevilla FC.
De esta forma, el CTA diferencia entre la decisión de detener el encuentro y el instante concreto en el que se produjo la interrupción. Es decir, la conclusión final es que el colegiado debía atender la posible lesión del futbolista culé, pero, según el análisis del organismo, esto se pudo haber gestionado de una manera diferente a la hora de elegir el momento concreto.




