El Sevilla FC tendrá que esperar para conocer a su primer rival en la presente edición de la Copa del Rey, que saldrá de la eliminatoria previa aún por disputar entre el Unión Güímar y el Sporting de Hortaleza, con ventaja de 1-0 para el conjunto madrileño en la ida y que tendrá que disputarse tras la suspensión por las agresiones sufridas por los madrileños en la previa del choque de vuelta.
El cuadro madrileño se negó a jugar el choque
Tras el 1-0 de la ida, donde el conjunto canario acabó con dos futbolistas menos, el choque tenía que decidirse el pasado domingo a partir de las 13:00 en tierras tinerfeñas, pero el duelo estuvo marcado por el hostil recibimiento y la 'guerra' entre ambos cuerpos técnicos.
A la llegada del Sporting Hortaleza al estadio fueron increpados por un grupo de encapuchados que lanzaron piedras y navajas sobre el autobús del cuadro madrileño. La cosa no se quedó ahí y en un acto deplorable un jugador del cuadro madrileño recibió un botellazo, lo que hizo que el equipo se retirase al túnel de vestuarios y se negase a disputar el choque de vuelta.
La decisión, en el tejado de la RFEF
Ahora será la RFEF la que tendrá que tomar una decisión sobre el duelo en las próximas horas. El máximo organismo español tiene tres opciones sobre la mesa: la disputa del partido a puerta cerrada, la disputa del choque en campo neutral o, la más drástica, la eliminación automática del Unión Güímar.
De momento, pese a las palabras de Louzán en el inicio del acto del sorteo condenando los hechos, aún no hay nada concreto y la RFEF tendrá que tomar una decisión en las próximas horas, con el Sevilla muy pendiente de la situación.





