Gabriel Suazo ha aprovechado el parón veraniego para hacer balance de su primera campaña como futbolista del Sevilla Fútbol Club. El internacional chileno, que se consolidó como uno de los habituales en el lateral izquierdo y llegó incluso a portar el brazalete de capitán durante el curso, reflexionó sobre el complicado año vivido por el cuadro nervionense y explicó cuál fue su manera de afrontar los momentos de mayor dificultad.
El defensa disputó 29 encuentros de LaLiga y uno de la Copa del Rey en una temporada marcada por la pelea por asegurar la permanencia. En ese contexto, el defensor aseguró que siempre trató de aportar estabilidad al grupo desde una actitud positiva. “Después de cada derrota, al siguiente día abrazo a mis compañeros, los saludo con cariño y entro a la cancha sonriendo”, explicó durante una entrevista concedida a Banda Deportiva. El chileno reconoció que las derrotas le afectan, pero considera que transmitir optimismo también forma parte del trabajo de un líder: “Obviamente tengo frustración, me duele y soy el más exigente porque soy muy competitivo, pero si llevo toda esa acción positiva, al final las cosas terminan yendo a ese lado”.
¿CÓMO VE GABRIEL SUAZO EL LIDERAZGO?

Suazo también profundizó en su manera de entender el liderazgo, una faceta que ha ganado protagonismo desde su llegada a Nervión. El lateral considera que la autoridad dentro de un vestuario no depende únicamente de la palabra, sino del ejemplo diario. “He aprendido a liderar con el ejemplo, entrenándome al máximo, dejando todo en cada pelota para contagiar a mis compañeros positivamente”, afirmó. Además, explicó que ejercer de capitán también implica saber cómo dirigirse a cada compañero: “El liderazgo se basa en contagiar positivamente con hechos y acciones a los demás. Sea o no capitán, no cambio mi forma de ser”.
Otro de los aspectos que quiso destacar fue el ambiente que encontró en el Ramón Sánchez-Pizjuán desde su llegada. El internacional chileno reconoció que la respuesta de la afición sevillista le recordó a lo vivido durante su etapa en Colo-Colo. “Nuestro estadio es una maravilla cuando entramos. Cuando cantan el himno con las bufandas se te eriza la piel”, señaló. Incluso comparó el ambiente de Nervión con el que se vive en el estado del eterno rival al asegurar que en ambos campos “la gente está a full”, algo que, según explicó, le hizo sentirse muy identificado con la pasión que se vive en el fútbol sudamericano.
Por último, el futbolista insistió en que el crecimiento de un jugador también pasa por asumir los errores sin esconderse. “La confianza se construye en los momentos difíciles, donde el equipo pierde o donde te equivocas. Todo lo hago creyendo que va a ser lo mejor para el equipo”, concluyó el defensa del Sevilla FC, convencido de que la resiliencia es una de las claves para seguir creciendo tanto a nivel individual como colectivo.





