El primer sueño de todo joven que aspira a ser futbolistas es llegar a debutar en Primera División. Un sueño que solo un porcentaje mínimo llega a cumplir. A ese sueño le siguen otros más ambiciosos como son consagrarse en la élite, ganar títulos o ir convocado con la selección nacional. Logros al alcance de muy pocos, de solo unos elegidos. Elegidos como es el caso de Isco Alarcón. El de Arroyo de la Miel está viviendo con 34 años en el Real Betis una de las etapas más dulces de su carrera. Ha vivido grandes momentos como una final europea y una clasificación para Champions League, y puede que el sábado viva otro momento muy especial.
Si disputa algún minuto mañana, sumará 400 partidos en La Liga. Quién se lo diría al joven aspirante a futbolista. Una cifra redonda, al alcance de muy pocos y con una carrera inmaculada. Una carrera que inició en el Valencia, donde disputó sus primeros 4 partidos en la competición pero que catapultó en el Málaga. El club de su tierra y con el que logró jugar Champions por primera vez, ganar el Golden Boy y confirmarse como una de las mayores promesas nacionales.
Cerrar el círculo
Tanto es así que el Real Madrid llamó a su puerta y acabó marchándose a la capital. La que fue su casa durante nueve temporadas. Tras un paso breve por el Sevilla FC, acabó llegando al Real Betis donde volvió a encontrarse consigo mismo y acabó conquistando a la afición verdiblanca. Suma 39 partidos en la competición doméstica con la camiseta de las trece barras. Mañana serían 40. Una décima parte de los 400 que cumpliría.
El de mañana por lo tanto es un partido muy especial para el mediapunta. Más allá de que se enfrenta al club de su juventud, el cumplir 400 partidos ante él supone un aliciente. Un reconocimiento que será aplaudido por toda la grada, afición visitante inclusive. Una 'cumpleaños' especial. En familia. Cerrando un círculo.





