El futuro del estadio vuelve a situarse en el centro del debate en el Real Betis Balompié. Mientras el club trabaja en el proyecto de remodelación del Benito Villamarín, Carlos Herrera ha planteado una alternativa que cambiaría los planes de la entidad: adquirir La Cartuja y convertirlo en la sede definitiva del beticismo.
El periodista y accionista verdiblanco expuso su propuesta en Herrera en COPE, donde defendió que el club valore las posibilidades económicas y deportivas de establecerse de forma permanente en el actual feudo verdiblanco. A su juicio, esta opción permitiría reducir el desembolso destinado al estadio y disponer de un mayor margen para reforzar la plantilla.
Herrera considera que la diferencia entre ambas operaciones justifica, al menos, estudiar el cambio de rumbo. Según sus estimaciones, la reconstrucción del Villamarín podría alcanzar los 300 o 400 millones de euros, mientras que la compra de La Cartuja rondaría los 200 'kilos'. Una distancia económica que, en su opinión, permitiría atender otras necesidades de la entidad.
"Si el Betis me quisiera hacer caso, yo compraba la Cartuja y dejaba la obra del Villamarín", aseguró el comunicador, que también puso sobre la mesa la posibilidad de aprovechar los recursos obtenidos de una eventual operación con el estadio de Heliópolis para mejorar el potencial deportivo del equipo.
La accesibilidad, el principal reto de La Cartuja
La propuesta de Herrera llega en un momento en el que La Cartuja se ha convertido en el hogar provisional del cuadro heliopolitano durante las obras del Villamarín. El equipo verdiblanco disputa allí sus encuentros como local, aunque las dificultades para llegar al recinto siguen formando parte de las preocupaciones de los aficionados.
El propio periodista reconoce que el estadio de Heliópolis ofrece ventajas en materia de accesibilidad. Sin embargo, considera que los inconvenientes del nuevo hogar del belicismo pueden resolverse con las mejoras necesarias. En este sentido, el horizonte del Mundial de 2030 representa una oportunidad para adaptar las infraestructuras a las exigencias de los grandes acontecimientos deportivos.
Pese a las posibilidades que ve en el recinto, la compra no dependería exclusivamente de la voluntad del Real Betis, ya que la Junta de Andalucía tendría que estar dispuesta a negociar la venta de una instalación cuya adquisición supondría una decisión de enorme trascendencia para el futuro de la entidad.
Herrera señala al Sevilla como posible rival por La Cartuja
Uno de los argumentos que más ha llamado la atención de su intervención es la advertencia dirigida a los de las 13 barras sobre los movimientos que podría realizar su eterno rival. Herrera cree que el Sevilla FC también podría contemplar la posibilidad de trasladarse al estadio de la Isla de la Cartuja y adelantarse a los verdiblancos.
"Si no lo haces tú, lo va a hacer el Sevilla", afirmó el accionista bético, que incluso aludió a la opción de que el conjunto nervionense optase por el alquiler del recinto.
De esta forma, el debate no se limita al coste de las obras del Benito Villamarín. La posibilidad de adquirir La Cartuja abre una discusión sobre el modelo de estadio que más conviene a la entidad verdiblanca a largo plazo, tanto por su impacto económico como por sus consecuencias deportivas y para la afición.
Por ahora, la postura de Herrera constituye una opinión personal y no supone un cambio confirmado en los planes del club. No obstante, sus declaraciones vuelven a poner sobre la mesa una cuestión de gran calado: si la prioridad debe ser completar la transformación del Villamarín o estudiar una alternativa que, según sus cálculos, permitiría liberar recursos para el crecimiento deportivo del conjunto de Heliópolis.





