- «Esa copa está enamorada de nosotros»
- «A mis familiares y amigos les digo que yo les tengo envidia a ellos»
La difícil situación económica y deportiva que atraviesa el Sevilla Fútbol Club ha provocado en la afición hispalense un sinfín de desesperación y añoranza durante los últimos cuatro años, en los que el club ha confiado en un total de nueve entrenadores distintos. En la campaña 22/23 el conjunto de Nervión entró en una espiral negativa que le ha llevado a pasar de pelear por puestos europeos a luchar por mantener la categoría. Justo en el final de esa primera temporada en la que todo comenzó a torcerse, se abrió una puerta a la esperanza de volver a la normalidad vivida en los años anteriores cuando el club levantó en Budapest su séptima UEFA Europa League, de la mano de un Mendilibar que había llegado al banquillo sevillano apenas dos meses antes.
Uno de los hombres que más ayudó al técnico vasco en su llegada a Sevilla fue Juan Díaz. Con Mendilibar dio el salto al primer equipo como técnico asistente, un puesto que mantuvo con Diego Alonso, Quique Sánchez Flores, Xavi García Pimienta y Joaquín Caparrós antes de abandonar la entidad en el verano de 2025, tras 14 temporadas, para emprender, con éxito hasta el momento, su aventura como primer entrenador. Actualmente es el primer entrenador del Rodina Moscow, segundo clasificado de la categoría de plata rusa.
En una entrevista con Zona Mixta ha rememorado cómo se gestó desde el banquillo la última UEFA Europa League del Sevilla y cómo Mendilibar buscó consejo y ayuda en él: «Cuando llegó, se sentó conmigo para saber del club y me preguntó antes de su primer partido: «¿A quién sacarías en Cádiz?». Le comenté que dependía de su modelo de gestión de los siguientes partidos y cuando le mencioné Mánchester… no quería ni hablar de eso. Le dije: «Esa copa está enamorada de nosotros. Si algún día alguien falla o un portero se equivoca… va a ser en esa copa. No la tires. No la olvides»».
La llamada de Mendilibar
Mendilibar aterrizó en Sevilla en marzo de 2023, después de que el club hispalense perdiera contra el Getafe CF. Cuando Díaz recibió su llamada, era entrenador del tercer equipo del Sevilla: «La misma noche en la que pierde el equipo en Madrid, me habla el preparador físico de Mendilibar. Me comentó que lo había llamado el Sevilla y que, si se diese, le gustaría contar conmigo. Esa noche no pude ni dormir»
Díaz se incorporó a los entrenamientos después de la llegada del técnico vasco, lo que dejó varias dudas sobre la razón de su ausencia los primeros días. Respecto a esto, ha aclarado la situación: «Tenía una ponencia con motivo del centenario del Coria CF y llamé para decir que no podía asistir porque desde el staff me habían dicho que me iba a llamar Monchi. Pasaron las horas y no me llamó nadie, entonces fui a Coria, con incertidumbre. Al día siguiente me incorporé a entrenar al Sevilla C con total normalidad. Durante la semana me llamaron y me dijeron que hiciera mi partido con mi equipo y que el lunes nos sentábamos. Después del partido recibí la llamada y el lunes ya me incorporé».
El once de Old Trafford
Además de la ‘clase’ de Juan Díaz sobre la importancia de la UEFA Europa League para el Sevilla, la primera conversación entre ambos dejó otra anécdota que une el desconocimiento de alguien que llega nuevo a una ciudad con una predicción arriesgada en aquel momento: «Me dijo: «¿Dónde está el Hotel Alfonso XIII?». Le contesté queal lado de donde íbamos a celebrar la séptima Europa League. Cuando dimos la vuelta de celebración, se giró y me comentó: «Me lo dijiste hace mucho tiempo»».
Antes de llegar a aquel momento, Mendilibar afrontó su primera experiencia europea en Old Trafford, en la ida de los cuartos de final de la UEFA Europa League. Aquel encuentro finalizó con un 2-2 en el marcador, pero antes del pitido inicial, la afición hispalense quedó sorprendida por las rotaciones, que, si hubieran salido mal, le habrían costado unas cuantas recriminaciones por parte de la afición al entrenador vasco: «Mendi en Old Trafford hace lo que tiene que hacer con esa alineación. Nos la estábamos jugando en la liga, pero al final se dio un poco lo que yo le dije. Con esa alineación y una primera parte en la que nos podían haber metido 3 o 4 goles… al final se dan los dos rebotes… se da algo, esa mística que tenemos con la Europa League. Como después en liga fuimos ganando partidos, nos dio para poner otro once en Europa».
Envidia sana
Respecto a la envidia que puede despertar el haber ganado un título europeo con el club de su vida, e inclusive las dos victorias de cuartos y semifinales en el Ramón Sánchez-Pizjuán, se muestra también celoso a su manera: «Mis amigos y familiares me decían: «Qué envidia que hayas vivido eso». Les comentaba que les tenía envidia yo a ellos. Realmente, no te das cuenta de si tienes el escudo del Sevilla, del Valladolid, de Osasuna o del Rodina porque estás siendo un profesional; lo vives desde la profesionalidad para que no se te escape ningún detalle. Quien disfrutó de verdad fue la gente de la grada, aunque sí que cuando quedaban diez minutos y vi que lo teníamos en la mano, ahí sí lo empecé a disfrutar como un aficionado en el banquillo. José Luis Silva (entrenador de porteros) y yo entonábamos las canciones ‘a lo bajini’».
En este contexto, Díaz notó una diferencia entre la vuelta de los cuartos y la de las semifinales, frente a los ‘Red Devils’ y a la Juve, respectivamente: «En el primero la gente lo vio como un premio y en el otro tenía miedo de que escapara la final. Ambos fueron increíbles, pero distintos».
«Mendi es Mendi»
Respecto a su nueva etapa como primer entrenador, Díaz ha dejado claro que, al haber estado con tantos técnicos, ha aprendido de todos. En este sentido, de Mendilibar se queda con su ataque: «La gente lo tacha de defensivo y es todo lo contrario. Lo que más me he empapado de él es su fútbol totalmente ofensivo, de vivir continuamente en campo contrario y de ser muy agresivo en ataque».
Aunque tiene claro que la persona va por delante del profesional: «Sobre todo me llevo su forma de ser. Es el mismo en la rueda de prensa que en el vestuario. Es transparente y eso en el fútbol es muy bonito porque no hay tanta gente así. Mendi es Mendi, no esconde nada».
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