El Real Betis Balompié afronta una temporada marcada por el regreso a la UEFA Champions League y por una plantilla diseñada para competir al máximo nivel, pero también con una tarea pendiente fuera del terreno de juego. La entidad verdiblanca cerró el último ejercicio económico con unas pérdidas cercanas a los 15 millones de euros, según informó ABC, después de no alcanzar los ingresos extraordinarios por traspasos que estaban contemplados en la planificación.
La situación se explica, principalmente, por el importante esfuerzo realizado para elevar el nivel del equipo. Durante el último año llegaron a Heliópolis jugadores como Antony dos Santos, por unos 22 millones de euros; Nelson Deossa, por 13; Rodrigo Riquelme, por 8; Valentín Gómez, por 5,5; y Gonzalo Petit, por 4,5 millones.
Una inversión de este calibre exigía generar plusvalías mediante la salida de futbolistas. Sin embargo, las operaciones que finalmente se produjeron no alcanzaron las previsiones iniciales. Las ventas de Sergi Altimira, traspasado al Sporting de Portugal por 18,25 millones, o Nobel Mendy, que dejó cerca de ocho millones con su salida al Rayo y su posterior venta al Hull City, no fueron suficientes para equilibrar el presupuesto.
El cuadro heliopolitano tuvo además otras posibilidades encima de la mesa. Las situaciones de Abde y Natan podían haber generado importantes beneficios, pero las propuestas llegaron prácticamente con el ejercicio económico cerrado. Aceptarlas habría dejado poco margen para encontrar sustitutos y, en plena preparación de una temporada con Champions, la dirección del club optó por mantener el potencial de la plantilla.
Ángel Haro ya explicó públicamente el motivo de esa decisión. El presidente verdiblanco reconoció que habría sido necesaria "una gran venta" para cuadrar las cuentas, pero también dejó claro que el club no estaba dispuesto a desprenderse de determinados jugadores si las condiciones no eran las adecuadas.
La apuesta tiene ahora una segunda parte. Los de las 13 barras tendrán que ir compensando durante el presente ejercicio el desfase generado, y las ventas volverán a adquirir un papel relevante en la planificación económica de la entidad. No se trata únicamente de equilibrar las cuentas actuales, sino también de mantener una estructura que permita al equipo seguir compitiendo por los puestos europeos.
Champions League como fuente de ingresos fundamental
En este escenario, la Champions aparece como uno de los principales argumentos para mejorar la situación. El regreso del conjunto de Heliópolis a la máxima competición continental más de dos décadas después permitirá aumentar notablemente los ingresos. La previsión del club sitúa en más de 40 millones de euros los ingresos derivados de premios deportivos, abonos, taquillas y otros conceptos relacionados con la participación europea.
Además, la clasificación para este torneo ya ha tenido un efecto directo sobre la capacidad de la entidad para confeccionar su plantilla, ya que el límite salarial del Real Betis supera actualmente los 142 millones de euros, una cifra que refleja el impacto de los nuevos ingresos sobre la planificación deportiva.
El club afronta de esta manera una temporada en la que deberá hacer compatible la ambición deportiva con la necesidad de corregir sus cuentas. La decisión de no aceptar determinadas ofertas permitió conservar una plantilla competitiva para un curso especialmente exigente, pero también trasladó a la presente campaña la obligación de generar nuevas plusvalías.





