Tomas Vaclik no olvida su paso por el Sevilla Fútbol Club. El guardameta checo, que actualmente tiene 37 años y continúa trabajando a la espera de una nueva oportunidad, guarda un recuerdo especialmente positivo de las temporadas que pasó defendiendo la portería del cuadro nervionense.
Su llegada se produjo en 2018, cuando Joaquín Caparrós apostó por él para ocupar una portería que necesitaba encontrar estabilidad. Vaclik aterrizó en la capital andaluza con 29 años y terminó convirtiéndose en uno de los nombres importantes de aquella etapa.
"Fue una época maravillosa", reconoce ahora en una entrevista en AS, recordando tanto su experiencia en el club como su vida en la capital hispalense.
Durante sus años en Nervión vivió noches de todo tipo, aunque hay una que permanece especialmente presente por todo lo que ocurrió antes de que comenzara el partido. Fue ante el Real Madrid, en septiembre de 2018.
Una noche difícil de olvidar
Vaclik pasó la noche anterior al encuentro en el hospital junto a su mujer y su hija pequeña, que había sufrido un problema que requirió atención médica. El guardameta llegó a plantearse que no podría disputar el partido, pero finalmente recibió el visto bueno de los médicos y el apoyo de su familia para acudir al Ramón Sánchez-Pizjuán.
El portero ha contado que llegó al estadio entre lágrimas y que necesitó encerrarse unos minutos en el baño para despejar la cabeza antes de saltar al terreno de juego.
Lo que ocurrió después convirtió aquella noche en una de las más especiales de su carrera. La entidad hispalense derrotó al equipo merengue 3-0 y Vaclik respondió bajo palos después de una situación personal especialmente complicada. "Fue un partido memorable tras un susto enorme", recuerda ahora el checo.
La lesión que cambió su etapa
Su ciclo en el club blanquirrojo terminaría marcado por una lesión. Tras el regreso del fútbol después de la pandemia, Vaclik sufrió un problema físico que le hizo perder su puesto en el once.
En ese momento, Bono ya formaba parte de la plantilla y esperaba su oportunidad. El guardameta marroquí aprovechó la ausencia de su compañero y terminó asentándose como titular en el equipo de Julen Lopetegui.
Vaclik, lejos de reprochar aquella situación, reconoce el mérito de su antiguo compañero. "Había llegado al equipo Bono, que era un porterazo, y se preparó muy bien para cuando llegara la ocasión", explica.
El cambio acabó modificando el rumbo de su carrera en Nervión, pero no su valoración de una etapa que considera especialmente importante. Con el Sevilla FC conquistó la Europa League y disfrutó de algunos de sus mejores momentos como profesional.
Un recuerdo especial de los derbis
Más allá de los títulos, hay un partido que Vaclik sitúa por encima de muchos otros: el derbi sevillano.
El checo reconoce que una de sus mayores satisfacciones durante su etapa en Nervión era ganar al eterno rival. Lo consiguió en tres ocasiones, un registro que recuerda con especial cariño por la importancia que tiene ese encuentro para la afición sevillista.
Su balance frente a otros grandes rivales fue diferente. Nunca consiguió derrotar al Barcelona y solo pudo celebrar una victoria frente al Real Madrid, aunque aquella quedó grabada para siempre por las circunstancias que la rodearon.
A sus 37 años, Vaclik todavía no quiere cerrar definitivamente su relación con el fútbol. Mientras continúa buscando equipo, el guardameta mantiene vivo el recuerdo de una etapa en Sevilla que, por los títulos, los partidos y las experiencias personales, ocupa un lugar especial en su trayectoria.





